Por Mario Castillo
Chetumal.-Con la llegada de las grandes cadenas comerciales, y el asentamiento de casas fabricantes de ropa y uniformes a la capital del estado que ofrecen sus productos textiles a bajos precios, el negocio de la sastrería se ha ido en picada a partir de los últimos 10 años.
Sastre desde hace 27 años, Carlos Burgos, dijo que la situación actual de quienes se dedican al oficio de la sastrería es muy complicada, pues con la llegada de tiendas como Milano, Sensación, y los supermercados que ofrecen ropa -principalmente pantalones a bajo costo- se han ido gradualmente a la quiebra.
Manifestó que esto ha derivado en el cierre de muchos negocios que llevaban más de 40 años costurando para los chetumaleños, y a la fecha escasamente sobreviven unas 12 o 10 sastrerías en Chetumal.
“No hay trabajo como lo había antes cuando caían cerca de 50 pantalones para hacer a la semana, en esas fechas no buscábamos nuestra esquina y hasta teníamos que contratar uno o dos ayudantes, pero hoy difícilmente llegan unos 10 clientes solicitando ese tipo de trabajo”, lamentó el entrevistado.
Señaló que el precio por la elaboración de un pantalón está en 150 pesos, y a esas “pocas entradas” se suman las reparaciones que llegan como cambios de cierres, dobladillos de faldas y pantalones, costuras menores, entre otros trabajos que de manera conjunta sirven para pagar la renta del local, las obligaciones de hacienda y municipio, quedando “apenas lo indispensable para el gasto de la familia”, acentuó.
Puntualizó Carlos Burgos que la llegada de las casas de uniformes fue la gota que derramó el vaso, “pues tiempo atrás durante las salidas o inicios de cursos era una locura, teníamos que trabajar de noche junto con los chalanes para sacar los pedidos que se contaban por cientos”, refirió.
Aunque abundó que de eso sólo les queda el recuerdo ya que para ellos estas fechas hoy no significan esperanza alguna, pues la gente busca los más barato y los más práctico, aunque –externó- no sea precisamente de buena calidad, ni mucho menos un trabajo con garantía.
Por tal motivo, insistió que el oficio esta en picada y los pocos establecimientos que a la fecha se dedican a él, permea la dura situación que priva hoy en día “para sobrevivir con lo poco que va cayendo”.





















