Por Armando Batun
Los apagones en Cozumel, Cancún, Tulum y Playa del Carmen, según la CFE, no sólo son ocasionados por el rezago eléctrico, sino también por el sabotaje.
Y no es descabellada la idea. Hace unos meses, cuando los vecinos de Palmas Turquesa en Playa del Carmen sufrieron casi 48 horas sin energía eléctrica, fue consecuencia del vandalismo en una de sus líneas principales.
En las últimas semanas, la zona Norte de Quintana Roo, ha estado sufriendo de apagones constantes a nivel regional.
Apagones que han afectado a Playa del Carmen, Cozumel, Tulum y Cancún, por varias horas, como se han visto en los últimos días.
El tema del sabotaje, no es una “idea jalada de los pelos”; apenas hoy la CFE reportó que sus líneas fueron vandalizadas ayer por la noche.
Sin embargo, también hay que reconocer que, el Norte del Estado, especialmente Playa del Carmen, no sufre “incidentes aislados”; padece un sistema eléctrico con planeación rezagada frente a su crecimiento urbano y turístico.
Lamentablemente, cada apagón cuesta: comercios, servicios, seguridad pública, hospitales, telecomunicaciones y calidad de vida.
Los destinos del Norte del Estado, marcas globalizadas, venden confiabilidad al turista y certeza al inversionista, por lo que esta intermitencia no se puede normalizar, especialmente cuando afecta al segmento que trabaja para el turismo, a la clase trabajadora que le da vida a las ciudades.
Urge un plan y una solución de fondo. Quintana Roo y especialmente sus ciudades turísticas, ya crecieron, la red de la CFE, no. La oscuridad no puede seguir siendo la respuesta, sea esta consecuencia de sabotajes o de falta de capacidad.
Se necesitan decisiones e inversiones ya. Quintana Roo y los quintanarroenses lo exigen y demandan.






















