Por Mario Castillo
Chetumal.-El alto crecimiento de la competencia en domicilios, la crisis económica, y la proliferación de vendedores ambulantes, ha generado una estrepitosa caída en las ventas de paletas y saborines, que tienen al borde de la extinción a los llamados “paleteros” de la capital del Estado.
Dedicado a la empresa productora de este tipo de refrescantes congelados, el señor Daniel Mejía Sandoval, propietario de la paletería La Guadalupana, dijo que en comparación con décadas atrás las utilidades se han reducido más del 50% por ciento, dejando de ser aquel sobresaliente negocio.
Destacó con las deprimentes ventas apenas logran cubrir sus gastos de operación y materia prima, dado que actualmente existe una gran competencia en los domicilios, donde las familias venden saborines de fabricación casera para ganarse unos pesos en apoyo al gasto del hogar.
Asimismo, externó Daniel Mejía que los altos índices de crecimiento de vendedores ambulantes que comercializan granizados, chamoyadas, aguas frescas, y demás productos que representan una competencia, les han ganado mucho terreno en los últimos 10 años.
Por esta razón indicó también que son pocas las personas que se animan a depender de un carretón de paletas para ganar el sustento familiar, siendo los adultos mayores quienes al no tener otras alternativas laboran como “paleteros”.
“Antes eran niños los que salían a vender y ahora no los dejan, hoy puros viejitos pero no es lo mismo porque por su edad no rinden igual, y ya no es negocio porque actualmente un carrito deja al vendedor una ganancia que apenas llega a los 80 pesos y no alcanza para nada con lo caro que está la vida”, lamentó el propietario de La Guadalupana.
Sin embargo, aseguró Mejía Sandoval es en las comunidades aledañas a Chetumal donde logran captar algunos cuantos dividendos, siendo el mercado que más explotan actualmente para poder subsistir, ya que se encuentran “prácticamente al borde la extinción”.





















