Por Mario Castillo
Añejos y hasta jóvenes militantes de diversos partidos políticos han levantado la mano, e incluso algunos están tras la puerta en espera de los tiempos para brincar al partido Movimiento de Regeneración Nacional, al que ven como la purga perfecta para curarse en salud, y aspirar así a posiciones que por rispideces les fueron negadas en sus partidos de origen, y más aún con un escenario adverso para la gran mayoría de ellos.
La historia ha dado cuentas de lo que ocurre al interior de los partidos políticos, donde sus integrantes al no ser complacidos con su pliego petitorio, amagan, patalean y exigen; y en el peor de los casos brincan como chapulines hacia al patio de enfrente para ir tras el hueso anhelado.
En el plano nacional, Morena goza de grandes posibilidades para el siguiente proceso electoral ante la debacle priista generada por políticos que durante décadas han incurrido en excesos y prácticas deshonestas en el ejercicio del poder, y desde luego, ante un Pan que tuvo el poder durante dos sexenios sin saber gobernar.
Tampoco hay que pasar por alto a un PRD que ha sufrido el mayor de los éxodos en la partidocracia mexicana, y que sucumbido ante la ambición de militantes que han visto en Morena la cuna perfecta para ver sus sueños hechos realidad a pesar de arrastrar también toda una estela de corrupción.
En Quintana Roo las cosas no son tan distintas, pero lamentablemente si el partido de Andrés Manuel López Obrador abre las puertas a esa clase de migrantes, quedaría expuesto al fracaso al llenar sus filas por quienes en administraciones pasadas han lastimado a la sociedad y generado el encono que se hizo presente en las urnas el pasado 2 de junio de 2016 cuando echaron fuera de Palacio de Gobierno al tricolor y su fauna corrupta.
Pues queda claro que esta corriente, fresca al fin y con ánimos de erigirse triunfadora, está a la espera de llenarse de capital político para jugar por la grande en las siguientes elecciones, y con el 2018 a la vuelta de la esquina no pierden el tiempo para reclutar personajes que arrojen beneficios en las urnas, y más aún, que le inviertan recursos a las campañas políticas.
Lo que no hay que perder de vista, es que por más que el político cambie de partido, difícilmente cambiará sus malas mañas, mucho menos cuando por años ha vivido amasando fortunas medrando con los cargos públicos en detrimento de la sociedad.
En Quintana Roo, los tiempos y la sociedad demandan cambios, no se puede seguir bajo el mismo esquema de políticas viciadas, de políticos corruptos, y de partidos que por un lado depuran su padrón para deshacerse de la chusma, pero que arrojan su basura al patio delantero con riesgo a que se expanda la pestilencia.
Dicho sea de paso, en Quintana Roo el PRI lucha por levantarse de sus hierros, el Partido Verde le quiere comer el mandado, el PRD sigue partiéndose en pedazos, el Pan anda entretenido con el poder en las manos, y Morena va en pos de ganarles terreno a todos ellos, aunque hasta ahora no dado signos de querer entrarle a una coalición.





















