Mario Rivero leal, “Chiqui-Drácula” de sangre azul

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*Cárcel por fraude, abusos de poder, golpes bajos y bisnes de altura; han construido la carrera política del ex diputado local panista
*Con la derrota de Ernesto Cordero quedan atrás los sueños guajiros de ser diputado federal y se enfila al abismo la carrera política del “sanguinario y diminuto exterminador nocturno”
Las ambiciones siempre rebasan los principios, se anteponen a la dignidad y someten a cualquier rufián a cambio de saciarse de poder y riqueza para figurar en un plano que sea ad-hoc a esos voraces proyectos políticos de élite, a las transas y bisnes de altura; y en este concierto de irregularidades se hurgue la figura de un personaje chupa sangre como Mario Rivero Leal.

Con una cuestionada carrera política, el famoso “Chiqui-Drácula” del Partido Acción Nacional hoy pretende regresar esos años de gloria que le permitieron gozar de poder y acceder a cuantiosos recursos, que eran perfecto cauce para enaltecer su figura y rodearse de damiselas de toda clase que le acompañaban en sus parrandas nocturnas e incluso diurnas.

Achichincles, lameculos y paleros jamás faltaron al enigmático personaje que en sus alocados arranques de querer resurgir de su diminuto ataúd hoy se auto promulga defensor de una militancia que le desprecia.

En vano fueron los intentos del ex diputado local de respaldar el proyecto de Ernesto Cordero, demostrando que su fuerza en las filas quintanarroenses no ha sido ni tiene el suficiente empuje como para derrotar e impedir la reelección del populacho Gustavo Madero de la presidencia nacional del albiazul, aún y cuando sumo a sus ambiciosos fines a la actual diputada estatal y ex presidenta municipal de Lázaro Cárdenas Trinidad García Argüelles (también cuestionada por sus gustos de los dineros públicos y ajenos) y por la ex alcaldesa de Isla Mujeres, Alicia Ricalde Magaña (quizá la figura más rescatable del panismo quintanarroense).

Cabe destacar que como parte de esa oscura estrategia que tanto le ha caracterizado en su andar político, Mario Rivero Leal hizo una campaña de desprestigio no sólo en contra Gustavo Madero, sino en contra de la propia dirigencia estatal PAN que está en manos de Eduardo Martínez Arcila. Y no es que el líder quintanarroense del Acción Nacional sea una persona honorable –tema que será mencionado en futuras redacciones-, pero habrá que recordarle al pequeño y colmilludo ex legislador que no se pueden construir proyectos políticos a base de deshonra, mucho menos cuando las manchas de su capa le siguen haciendo mella en sus intentos de regresar al tablero.

Los números no mienten, Cordero fue derrotado por Madero, lo que significa una segunda derrota del ex secretario de Hacienda en una contienda interna. La primera fue en el año 2012 cuando buscó la candidatura a la Presidencia de la República donde compitió contra Josefina Vázquez Mota, ex Secretaria de Educación Pública, quien le ganó con alto margen de ventaja.

Empero, volviendo a lo que nos ocupa, habrá que recordarle a Rivero Leal que sus estrategias y los tiempos no son los más apropiados para regresar al arte de “les di miedo”. Menos con antecedentes que hablan de una prolongada estancia en el Centro Penitenciario de Comitán, Chiapas por el delito de fraude, y por lo cual tuvo que pagar millonarias sumas para salir lo más librado posible de un problema al que quiso politizar para desviar la atención de sus transas.

No cabe duda que cuando las ambiciones afloran la dignidad desaparece, pero Mario Rivero hoy ha perdido mucho más que eso. Con la reelección de Gustavo Madero el “Chiqui-Drácula” quintanarroense ve desquebrajarse su anhelo de volver al escenario, la factura por obstaculizar el andar político del dirigente nacional de su partido será su tumba, y cortará de tajo por ejemplo sus guajiros sueños de ser diputado federal por el PAN en el 2º Distrito Federal Electoral de Quintana Roo. Ni que decir de sus descabelladas ambiciones de figurar en el plano nacional del blanquiazul.

Ni hablar, esas cosas suelen suceder cuando no se miden tamaños, cuando las voraces ambiciones de poder y dinero dejan ciego a cualquiera. Cuando se juega a “dar mello” y se resulta espantado, cuando se pretende ser exterminador nocturno y se es exterminado.

El tiempo será testigo de esta redacción, y si el favor de la razón no nos deja mentir, también el tiempo se encargará de poner cada cosa en su lugar, eso si es que la Dirigencia Nacional del PAN no le toma la delantera.

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