La despreciable levedad del anti demócrata panista Eduardo Martínez Arcila

406 0

Por: Jesús González Pérez

Eduardo Martínez Arcila se encuentra inmerso preparando el escenario para que las elecciones internas del 8 de noviembre sean un simple trámite y poder reelegirse como presidente del Comité Directivo Estatal del PAN en Quintana Roo. Pero, difícilmente, lo conseguirá ya que perdió la brújula. Se olvidó de la doctrina panista y, lo peor de todo, es que sus actos son contrarios a los expuestos por su dirigente nacional, Ricardo Anaya Cortés.

Tildado por la vieja guardia del blanquiazul como un priista disfrazado de azul, el sobrino del exgobernador Jesús Martínez Ross maniobra a su máxima capacidad para conservar la batuta y poder acceder a su máximo sueño: encabezar la lista de candidatos a diputados de representación proporcional del PAN, con lo que, irremediablemente, ocuparía una curul en la XV legislatura del Congreso del Estado.

Al decir que trabaja a marchas forzadas, tal vez sea cierto porque impuso como dirigente interina a su incondicional Mayuli  Martínez, así como a Eugenia Solís como secretaria general y, al encargado de afiliación, René Cicero, como parte de su equipo de campaña.

El objetivo trazado por Eduardo Martínez es simple: Tener el control total del proceso electoral del 8 de noviembre próximo, desde el comité encargado de las elecciones hasta del movimiento de los militantes que deberán salir a votar.

Su desmedida ambición por seguir como mandamás del PAN en Quintana Roo ocasiona que Martínez Arcila violente los principales ideales de la doctrina azul. Por ejemplo: coartar  la democracia al interior de la agrupación y promover la compra y cooptación de votos.

Este iluso aspirante a seguir “mamando de la ubre” política se olvidó por completo del principal mensaje vertido por el dirigente nacional, Ricardo Anaya, quien pugna para que el PAN tenga un verdadero padrón de militantes, que conozcan y defiendan las ideales humanista y de democracia cristiana.

Resulta obvio que a Eduardo Martínez le importa un bledo que sus “nuevos panistas” conozcan o estén comprometidos con los citados ideales. Su objetivo es claro: Que, cuando menos, la mitad de los ¡3 mil! panistas registrados ó que aparecen en el nuevo, sorprendente y actualizado padrón voten a su favor en los próximos comicios.

La apuesta de Eduardo Martínez es grande y costosa, económica y políticamente hablando, ya que no escatima esfuerzo alguno para sobrevivir, a pesar que la inmensa mayoría de los verdaderos panistas de Quintana Roo lo repudia y están en desacuerdo con su continuidad.

Para el diputado local, Sergio Bolio Rosado, ícono del panismo quintanarroense, las cosas son simples: Eduardo Martínez no debe repetir como dirigente del PAN porque no ha demostrado nada sobresaliente durante su gestión: “Durante su gestión hemos perdido –el PAN- posiciones en los municipios, en el Congreso del Estado y el porcentaje de votación obtenida en las elecciones de junio pasado fueron las más bajas”, apuntó.

Además es cuestionable que haya impuesto una dirigencia temporal con gente suya, como por ejemplo: René Cicero, quien es su principal operador de campaña, sea el encargado de afiliación;  que la esposa de este último, Eugenia Solís, se encuentre en la Secretaría General.

“Con este tipo de acciones no dudamos que Eduardo Martínez ha preparado el escenario para lograr su reelección en noviembre próximo. En caso de que se consume, el PAN estaría retrocediendo”, sentenció el representante popular.

En fin, Martínez Arcila actúa contra los lineamientos del PAN, tal parece que nunca ha escuchado la letra del himno que compuso Gonzalo Chapela y Blanco al Partido Acción Nacional, de manera particular lo expresado en el segundo párrafo

Los tiranos temblarán
Al oír nuestro pregón
¡Una Patria generosa
Y una vida con honor!

Ó en su última estrofa

Nuestro México ha de ser
Con Justicia y Libertad
Una Patria para todos
Y un baluarte del Ideal.

Lo que es cierto, es que Ricardo Anaya tendrá que tomar cartas sobre las diatribas que se viven al interior de la dirigencia de Quintana Roo, si en verdad quiere aterrizar el nuevo rostro que busca imprimirle al panismo nacional. Más aún, Anaya tendrá que preguntarse quién apoya con tanto interés a Martínez Arcila, desde hace dos años y ahora en la ruta de la reelección, si la mayoría de los  líderes panistas, tradicionales y neopanistas, dicen no querer ni en fotografía al controversial dirigente estatal.

Related Post

Deja un comentario