Por Mario Castillo
Chetumal.-Las deplorables condiciones en las que laboran empleados del Instituto Estatal para la Educación de Jóvenes y Adultos de Quintana Roo, se han recrudecido con la llegada de María Candelaria Raygoza Alcocer, quien ha venido acomodando a sus incondicionales en cargos de relevancia, percibiendo onerosos salarios y prestaciones, y pisoteando la dignidad de los subalternos.
Candy, como le llaman sus amistades, se ha dado el lujo de privilegiar a dos personajes que gozan del mismo carácter frívolo que ella, y que sin miramientos han desencadenado la discriminación y el terrorismo laboral gracias al elitismo que les brinda el cobijo de la polémica Directora General del IEEA, según denunciaron de manera anónima algunos de los afectados.
Tanto Erick Miravete Granja, director de Asuntos Jurídicos, como Jorge Espinosa Angulo, secretario particular, tratan a los trabajadores con la punta del pie llamándolos «nacos y estúpidos», e interfieren en temas y departamentos que no son de su competencia, como si el instituto se tratara de una empresa de su propiedad.
De acuerdo con la información proporcionada, Miravete Granja tiene una compensación mensual de 9 mil pesos, más los 7 mil que percibe de salario, 1 mil 500 en combustible y 3 mil pesos en viáticos; recursos y beneficios a los que otros trabajadores no pueden acceder a pesar del tiempo que llevan en el IEEA y las múltiples responsabilidades que les son asignadas.
Este personaje, dijo uno de los quejosos, es quien se pasea por todos los departamentos sembrando el terrorismo laboral con el látigo de su lenguaje grosero y discriminatorio, conducta de la cual tiene conocimiento su protectora Candelaria Raygoza.
En el caso de Jorge Espinosa, a quien tildan de «junior» incompetente, la situación es similar pues «también trata muy mal a la gente y no hace nada ya que llega tarde y se va a la hora que quiere sin checar tarjeta. Ese goza de 7 mil pesos de sueldo, 3 mil de compensación, 2 mil en gasolina y 5 mil en viáticos al mes», fustigó otro de los trabajadores indignado por los abusos.
Esto, pone al descubierto la forma hostil y represiva en que Raygoza Alcocer interpreta la palabra y promesa de «cambio» emanada de su jefe político. Frivolidades, abusos de poder, elitismo, terrorismo laboral y un trato discriminante es lo que han recibido los empleados desde su llegada al IEEA, y más aún con un par de lacayos incómodos que, lejos de hacer su chamba desestabilizan el trabajo de los demás.
Por tal motivo, los denunciantes -que pidieron guardar el anonimato para no ser presa de represalias-, hacen un llamado al gobernador Carlos Joaquín González, para investigar al respecto y meter orden en el IEEA, que salió de «Guatemala» con Rafael Quintanar, para meterse a «Guatepeor» con Candelaria Raygoza Alcocer.





















