Por Mario Castillo Rodríguez
Chetumal.-Con 67 años de militancia en el Partido Revolucionario Institucional, la señora Aurora Segura Zapata Viuda de Duarte, es uno de los valores olvidados por ese instituto político, al cual dedicó los mejores años de su vida cimentando el activismo en la capital del Estado.
Como parte de una denuncia ciudadana, fuimos invitados a la casa de “Aurorita” como respetuosamente le llaman los vecinos de la colonia Barrio Bravo para conocer un poco de su triste pero a la vez célebre historia, misma que ella nos contó con lujo de detalles a pesar de sus ya 84 años de vida.
De entrada nos dijo que hoy ya no quiere nada con el PRI, ni mucho menos recibir nada de ese partido del que sólo ha cosechado decepciones, y más en estos últimos años que la edad ya pesa a sus espaldas, que es cuando más olvidada la tienen “a pesar de lo mucho que trabaje por ellos toda mi vida”, agregó.
“Cuando empezaron las elecciones ellos no se acercaron a mí, pero cuando vieron que llegó Luis Torres a visitarme a nombre de Carlos Joaquín enseguida me mandaron una silla de ruedas que yo no quise agarrar para mi uso y se la regalé a un señor del CERESO que la necesitaba”, comentó entre lágrimas de coraje y decepción la amiga “Aurorita”.
Lo más triste y a la vez vergonzoso –agregó la octogenaria-, es que cuando vieron que los de los otros partidos me visitaban más seguido por instrucciones de los candidatos, y luego de que perdieron la presidencia municipal y la gubernatura, mandaron a pedirme la silla de ruedas que me habían traído, “pero les dije que si la quería que la vayan a buscar al CERESO porque yo la había regalado porque no quiero nada de ellos, de los priistas que hoy me han abandonado”, fustigó la veterana activista.
Con documentos y fotos en sus manos que narran en silencio toda una historia dentro de las filas priistas, la entrevistada detalló que su incursión inició desde 1954 en el estado de Yucatán con el extinto Víctor Cervera Pacheco, y tiene en su haber sendos reconocimientos que avalan y respaldan una distinguida trayectoria política que hablan de 37 años ininterrumpidos de servirle al PRI.
Al echar un vistazo a una carpeta que traía entre sus manos, pudimos constatar que la líder natural ha
ocupado varios cargos al interior de dependencias como la Policía Estatal y la Procuraduría de Justicia, que a la fecha le siguen siendo reconocidos pues mantiene una férrea cercanía con sus amigos los reos, a quienes ayuda para que sean reincorporados a la vida social a pesar de su cansada edad.
“Yo deje mucho de mí en el PRI, regalé un terreno que entregue con documentos en mano al que era presidente del partido, Javier Díaz Carvajal Hijo, creo que tú ni habías nacido cuando yo trabaje como activista en la campaña política del Presidente de la República Luis Echeverría Álvarez.
Nosotras, mis amigas que hoy ya están muertas y yo, nos encargamos de llevar al poder a Jesús Martínez Ross y a muchos otros que hoy ni siquiera se acuerdan de que existo”, lamentó la abandonada activista tricolor.
Entre plática y llanto, aseguró que lo bueno de la vida es que “Mientras a unos ya no les importas, otros te buscan y te ayudan incondicionalmente. Esta silla donde hoy me ves sentada me la mandaron mis amigos Carlos Joaquín y Luis Torres, porque si fuera por el PRI ya me hubieran quitado lo que me mandaron, lo bueno que la regalé porque no quiero nada de ellos; acá en esta silla si entro, esta si la acepto con mucho gusto”, acentuó sollozante en medio de una sonrisa de satisfacción, y aplaudiendo que por fin alguien se acordó de ella, que por fin alguien sí la toma en cuenta.





















