¡ANP, fuera de lugar y tiempo!

Por José Luis Barrón

Bacalar, Q. Roo.- Lo que menos necesita Bacalar en estos momentos de crisis económica provocada por la contingencia sanitaria Covid-19 es una Área Natural Protegida (ANP), lo que vendría darnos el tiro de gracia, advirtió Nicanor Piña Ugalde, presidente del Comité Pueblos Mágicos en esta demarcación al recordar que ya hace tres años también se intentaba imponer a través de la Secretaría de Ecología y Medio Ambiente (SEMA) a cargo de Alfredo Arellano Guillermo, y tras haberse conformado un Frente Común, las autoridades estatales se habían comprometido a no volver a tocar el tema, lo que no quieren cumplir al intentar un nuevo “madruguete” a través del Programa de gestión común para el uso turístico en la Laguna de Bacalar (PROTUR).

Entrevistado respecto a la reciente reunión que sostuvieron ejidatarios y pequeños propietarios con el diputado federal Luis Alegre Salazar, el hotelero con más de 40 años establecido a la orilla de la Laguna de los 7 Colores, señaló que a Bacalar todavía le falta bastante desarrollo por lo que en lugar de que esa gente esté pensando en medidas que vendrían a enterrar toda aspiración de crecimiento, deberían de mejorar los sistemas de drenajes pluvial y sanitario, de un basurero con la más alta tecnología y regular el uso de químicos en las parcelas.

Pues, de acuerdo con Piña Ugalde, está más que comprobado que la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (CONANP) solo ha servido para enriquecer los bolsillos de unos cuantos funcionarios que gozan de la Biosfera de Sian Ka’an valiéndose de la figura de ANP’s pero han sido incapaces de controlar incendios y devastaciones de extensas áreas de manglar, por lo que debería de desaparecer definitivamente y poner en su lugar un organismo que sí funcione sin afectar el desarrollo de los pueblos, auténticos dueños de las tierras, ahora despojadas por seudo ambientalistas.

Por último, el representante de este Pueblo Mágico a nivel federal, señaló que la mayoría de la gente que tiene sus negocios a la orilla de la Laguna, no solo está consciente de la fragilidad del entorno natural, se ocupa del cuidado del cuerpo lagunar pues son los más interesados en preservarlo y no necesitan de un organismo externo que venga a restringirlos y mucho menos a enriquecerse con sus tierras: “No lo vamos a permitir”, sentenció.