Chetumal, Quintana Roo.- En toda una decepción se ha convertido la directiva actual encabezada por Diego Cortés Arzola, según opinión de los propios afiliados a la CMIC, luego de conocerse las decisiones equivocadas asumidas durante este corto periodo de gestión, la cual ha acentuado la debacle del organismo empresarial de constructores.
Y es que en reversa ha ido la CMIC, esto ante los hechos cuestionables que han emprendido desde la dirigencia estatal por el “lidercillo” y cómplices que solo daño están ocasionando a la institución.
Sin un verdadero de plan de trabajo, la directiva actual se ha dedicado a desempeñar un papel de ocurrencias y disparates, puesto que la realidad no va acorde a las imperantes necesidades de la Cámara. Por los suelos ha caído el prestigio de una institución de gran renombre a nivel nacional, sin embargo, hecho polvo en lo local por la desidia de un pseudo directivo que solo persigue intereses perversos; Diego Cortés, es el reflejo de este enquiste.
Este personaje se ha convertido en un “monumento a la soberbia”; su proceder, más que unir, ha dividido a la CMIC a un reducido grupo de incondicionales que se han etiquetado como “dueños” de la agrupación.
Además, su séquito se ha “enseñorado” en la administración y operatividad de la Cámara, a tal grado de “hacer y deshacer” al antojo de unos cuantos, entre ellos integrantes del Consejo Consultivo como por ejemplo Nicolás Aké Gómez y Arnulfo Morales Bernal, quienes mueven los hilos interior del edificio.
Con un manejo irresponsable de las finanzas, comprobables por la contratación de empresas foráneas, la CMIC desembolsó a un despacho oaxaqueño “Legado Jurídico Especializado S.A. de C.V.” $52,400.00 pesos, de acuerdo a las facturas facturas con folio A-694, A- 701 y A- 741 por $17,400.00 cada una, por pago de honorarios contra el titular del IFEQROO, Abraham Rodríguez Herrera.
Por otro lado, contrataron los servicios de la empresa yucateca Lummiflash publicidad creativa S. de R.L. de C.V., según la factura C-334, por un monto de $23,200.00, por concepto de formulación de escritos relativos al COVID-19 y de gráficos y trípticos para distribución en dependencias relacionadas a la construcción y oficinas de empresas afiliadas a la CMIC. Es decir, en tan solo dos servicios contratados a empresas foráneas, Diego Cortés Arzola ha erogado $75,600.00 pesos, cantidad de recurso bastante fuerte, cuando las finanzas penden de un hilo y están a punto del colapso.
A su vez contrataron los servicios de la empresa foránea “Dell Leasing México S. de R.L. de C.V.”, por un monto de $ 360, 483.97 pesos, por el arrendamiento de 77 artículos entre equipos de cómputo y accesorios, mediante el método de pago en parcialidades o diferidos.
Por lo tanto, en tres servicios han erogado una cantidad de $436, 083.97, sin que estos sean gastos programados en el presupuesto de este año, por lo que han tenido que hacer uso de recursos “extraordinarios”.
En otro punto se sabe que por despedir a la mitad de su plantilla en pleno acto de “revanchismo”, Diego Cortés pagó alrededor de medio millón de pesos.
Y así como esos se han realizado otros pagos innecesarios que han golpeado con fuerza la bolsa de dinero de los afiliados, sin que alguien justifique o informe sobre la disposición de estos.
A finales del mes de abril, la CMIC donó “caritativamente” a la Cámara Nacional de Comercio y Servicios Turísticos (CANACO-SERVyTUR) Chetumal-Tulum, la cantidad de $20,000.00 para “apoyos de despensas” la cual fue recibida por su Presidente Directivo, Juan Jaime Mingüer Cerón.

La “ayuda” fue autorizada por el tesorero de la CMIC, Josué Osmany Palomo Hoil, quien entregó el recurso a la CANACO-SERVyTUR donde “curiosamente” su esposa Ileana Tun es Secretaria General.
Evidentemente, Palomo Hoil con recursos de los constructores posiciona la presencia de su esposa quien busca “liderar” posteriormente a los comerciantes y prestadores de servicios turísticos en el Centro y Sur del Estado.

El arrastre en el desprestigio de los integrantes de la CMIC como en el caso del actual tesorero, quien además ha sido señalado de traicionar los principios y estatutos rectores al registrarse a la Asociación Mexicana de la Industria de la Construcción (AMIC) —organización contraria a la CMIC— es tan solo una muestra de los intereses perversos que la actual directiva ha demostrado, pasando por alto la representación de sus agremiados.
Mientras a toda luz los “representantes” “hacen y deshacen”, los miembros de la CMIC se cruzan de manos sin que alguien les exija cuentas claras y transparencia en el uso de sus recursos.





















