Por Marcelino Hu
Chetumal.- La peor era de la Policía Municipal Preventiva de Othón P. Blanco llegó a su fin con la destitución ocurrida la tarde de este miércoles de Antonio Arenas Mondragón, quien duró sólo ocho meses al frente de la corporación y fue destituido más por su arrogancia, malos tratos a los policías y acoso a las mujeres, que por la falta de resultados.
Desde su llegada fue uno de los nombramientos más polémicos de la administración del Presidente Municipal de Othón P. Blanco, Luis Torres pues esta persona desconocía de la operatividad e la ciudad, pero venía con muy “altas credenciales” debido a ser un militar retirado del ejército y supuestamente, con pleno conocimiento de operación policial. Pues no, falló y en todo.
Desde su llegada se negó a trabajar, Primero con quien era su director Operativo Sergio Marín Requena quien derivado de los obstáculos que le puso el coronel para desempeñar su labor, terminó renunciando al cargo.
Sin embargo, tuvo que dar su brazo a torcer cuando el propio secretario de seguridad pública, Rodolfo del Ángel Campos le impuso a Osiris de Jesus Ceballos Díaz como su Director Operativo, quien se encargó de coordinarse con la corporación estatal y mejorar la operatividad de la vigilancia en la ciudad.
En múltiples ocasiones tuvo que visitar el despacho del Secretario del Ayuntamiento Roger Peraza Tamayo, para recibir regaños y planear estrategias con la finalidad de revertir la percepción de inseguridad que había entre la población y “apagar” los fuegos que se creaban en la misma por sus decisiones. Una de ellas poner a trabajar a una mujer embarazada quien derivado de la excesiva jornada sufrió un aborto.
Pero más recientemente, el robo del arma de su Subdirector Operativo, Marco Antonio Ongay y la denuncia de acoso que realizó su secretaria, volvieron a llevar al despacho de Roger Peraza, pero en esta ocasión se enfureció se discutió con él y al salir aporreó las puertas de la Secretaría General.
Cuando recién había llegado a la base de la Policía Municipal, recibió una llamada, el de un caballero de brillante armadura quien tajante le dijo: “ tienes 10 minutos para dejar tu oficina” y seguidamente colgó. Al cumplirse el plazo, las pertenencias del coronel retirado se encontraban a bordo ya de su camioneta, una Mitsubishi Roja, en la que partió para ya no volver.




















