Por Mario Castillo Rodríguez
Chetumal.-A pesar de que es en el período vacacional de verano cuando los taxistas capitalinos resienten la parte más crítica en su economía ante la ausencia de un nutrido número de pasajeros que hacen uso de este servicio para trasladarse a los centros educativos, la llegada de los autobuses de transporte urbano ha recrudecido su situación.
En un pequeño sondeo hecho por un servidor, 8 de 10 operadores del Sindicato Único de Choferes de Automóviles en Alquiler (SUCHAA), coincidieron en que los “buses han mermado significativamente la ganancias diarias” que a la fecha difícilmente rebasan los 150 pesos por turno, cuando bien les va.
Caso similar es por el que atraviesan los conductores de combis colectivos también afiliadas a dicho gremio, ya que muchos de los usuarios que este transporte público mantuvo cautivos durante años, hoy prefieren hacer uso de un transporte más amplio y cómodo para trasladarse a sus centros de trabajo, u otros, como lo son los autobuses.
Sin embargo, a decir de los entrevistados, lo peor aún está por venir, dado que a la fecha sólo operan en 4 rutas 20 de las 40 unidades previstas para cubrir de manera parcial la demanda urbana de cerca de 200 mil habitantes chetumaleños.
Ahora bien, si la esperanza está puesta en el inicio de ciclo escolar 2015-2016, la realidad es que una vez que la flotilla de autobuses se cubra totalmente, aquel prominente negocio de los agremiados al SUCHAA pasará a la historia en la capital del Estado, pues con cerca de 2 mil unidades circulando, será una osadía salir a las calles a ganar al sustento familiar compitiendo con 40 autobuses distribuidos en 15 rutas que pasarán por las 85 colonias de Chetumal y Calderitas.
Cabe señalar que a la fecha un operador de taxi tiene que cubrir una tarifa de liquidación de 200 pesos por turno, más un promedio de 250 en gasolina –dependiendo del rendimiento del vehículo-, lo cual significa que para lograr ganar al menos 200 pesos en la jornada de 8 a 10 horas circulando por la ciudad; debe generar un total de 650 pesos lo que –valga la redundancia-, es todo un desafío.
Esto, sin tomar en cuenta la cuota semanal de 60 pesos que los chafiretes pagan al Sindicato, más el auto seguro que el dueño de la unidad en algunos casos exige, y que circunda en los 300 pesos mensuales para no estar expuestos a gastos mayúsculos en caso de accidentes, a los que están expuestos en el día a día del oficio.
En conclusión, será una constante ver por las calles a taxis circulando vacíos, o varados en los sitios en espera de que un selecto habitante capitalino haga uso de este medio de transporte que en años atrás era muy codiciado por quien carecía de empleo.





















