Chetumal.- Reza el refrán que a todo Santo le llega su día, y todo parece ser que el del «Super asesor» del gobierno de Quintana Roo, Juan de la Luz Kanfachi, ya le llegó o está cerca, muy cerca.
Vale recordar que en el 2016, cuando Carlos Joaquín González asumió la gubernatura de Quintana Roo, muchos fueron y siguen siendo los señalamientos sobre su gabinete, en especial por el arribo de gente ligada al «grupo tepito», al de los poblanos, al ex gobernador Morelense Graco Ramírez y del ex presidente de la República, Felipe Calderón Hinojosa.
Funcionarios, muchos de ellos, ajenos a Quintana Roo, entonces sin conocimiento del contexto y entorno local, y peor aún, sin un ápice de amor por este rincón de la Patria, llegaron y «secuestraron» la administración pública estatal.
En su momento, militantes de peso político del propio PAN, como Patricia Sánchez Carrillo, los calificaron como piratas modernos que venían a terminar de saquear Quintana Roo.
También el ex presidente del Comité Proterritorio, Luis Ramon Villanueva, acusó públicamente al gobernador Carlos Joaquín, lo mismo que Miguel Martínez Cabrera, presidente de la Federación Agronómica de Quintana Roo, de haber despedido a más de 3 mil trabajadores y sustituirlos por fuereños, entre ellos, Juan de la Luz Kanfachi.
En todas esas acciones contra los chetumaleños que le dieron el triunfo y lo sentaron en la principal silla de Palacio de Gobierno, Carlos Joaquín respondía a las sugerencias y asesoría de sus amigos, uno en particular, la mano que mecía la cuna, detrás de los telones, Juan de la Luz Kanfachi.
Sin un cargo visible en el Gobierno de Quintana Roo, Kanfachi se mantuvo siempre fuera de las reflectores, hasta que fue incorporado en la nómina estatal, cuando Miguel Ramón Martín dejó la jefatura de la oficina del Gobernador para irse por una posición de elección popular.
Desde entonces, la relación Joaquin-Kanfachi, conocido como “El Señor de la Luz” y no precisamente por sus apellido De la Luz, se hizo notoria en todas las decisiones de Carlos Joaquín, especialmente cuando se trataba de dinero.
Era De la Luz Kanfachi, el poderoso, al que se le tenía que pedir permiso para que se moviera un lápiz.
Sin embargo, de unas semanas para acá, parece que a Juan se le está apagando la Luz, de particular, desde que comenzó la cuarentena por el Covid-19.
Pareciera que una buena noche, Carlos Joaquín habló con su almohada y al levantarse, dijo: hasta aquí! Y decidió poner fin y marcar cotidianamente “Susana distancia” del “Señor de la Luz”.
Así entonces, primero dejó fuera a una de las alfiles de Kanfachi, Haide Serrano Soto cortándole la cabeza de la Coordinación de Comunicación Social.
Serrano Soto, fue señalada en múltiples ocasiones de corruptelas al interior de la Coordinación; sin embargo, jamás recibió ni siquiera una llamada de atención, ni de su jefe, ni de los fiscalizadores internos del Gobierno del Estado.
Ayer, otro alfil de Kanfachi fue puesto de patitas en la Calle, Alfredo Arellano Guillermo, hoy ex secretario de Ecología y Medio Ambiente.
Con estos dos golpes al equipo del “Señor de la Luz”, la interrogante es, inevitablemente, ¿se le habrá acabado su tiempo en el “gobierno del cambio”?
¿O bien, sólo es una sacudida, un pequeño castigo por parte de Carlos Joaquín?
Cabe recordar que en las postrimerías del gobierno de Roberto Borge, este se peleó con su guía político y estratega, Félix González Canto y, como todos sabemos, terminó en prisión.
Hoy, parece que está sucediendo lo mismo entre Carlos Joaquín y Juan de la Luz Kanfachi. ¿Será, una ruptura entre ambos, el fondo del asunto? ¿Vendrán más guillotinazos al equipo del Señor de la Luz?
Como quiera que sea, parece que a alguien en Palacio se le está apagando la Luz, y, por lo que se ve, se la están apagando muy rápido.





















