Por Abraham Cohuó
«Gracias mahahual por la hospitalidad que le dieron a mi hijo en vida, por quererlo, recuerdenlo siempre como era, alegre, trabajador y muy humilde de corazón» con este mensaje se despidió Luna Contreras de su hijo Uriel, quien fue asesinado de una manera grotesca en aguas del Mar Caribe.
Originario de Tabasco, Uriel llegó a Mahahual hace varios años y trabajaba para la empresa «Ojitos Tours» en particular en la embarcación Ojitos del Mar.
Según el relato del principal testigo del caso, de nombre Fabián, dos sujetos con acento extranjero, arribaron al Muelle de pescadores de Mahahual para solicitar un tour de pesca.
Cuando la embarcación se encontraba en el recorrido, los dos supuestos turistas sometieron a los tripulantes. A Uriel lo amarraron al ancla de la embarcación y le provocaron una herida en el cuello, al segundo tripulante lo amarraron, le hicieron un corte en el cuello y lo arrojaron al mar, pero logró desatarse y regresar nadando, dónde dio parte a las autoridades lo que permitió recuperar el cadáver.
Las investigaciones de las autoridades se centran en Punta Herrero el sitio donde fue hallada la embarcación y que se encuentra a 83 kilómetros de Mahahual, trayecto que se cubre, por la única vía de acceso, en un aproximado de 2 horas y media debido a que existen tramos que son de terracería.
Aunque el operativo inicial se centró en la búsqueda de sospechosos en ranchos cercanos, la hipótesis señala que los homicidas huyeron por Mar y el robo de los motores fue para habilitar otra embarcación y no para venderlos con posterioridad como se especuló en un principio por los mismos habitantes.
Lo anterior porque no existe indicio alguno de los dos sospechosos en alguna comunidad de la Costa Maya, es decir, era la primera vez que se les vio por el lugar.
El cadáver del joven Uriel fue llevado a Tabasco donde se le dio cristiana sepultura.
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