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Othon P. Blanco

Luis Torres; de la “gloria” al olvido

Chetumal.- Luis Torres Llanes se ha convertido en el más claro ejemplo de la caída de un “ave” que voló por lo más alto del horizonte político en el Sur de Quintana Roo, sin embargo, la soberbia y el poder fueron “cargas” sobre sus alas de las que no se pudo liberar entorpeciendo su camino su trayecto hasta desplomarse de trompazo por los suelos.

Y es que después de convertirse en la figura al que se le atribuyó el “gane” de Carlos Joaquín en las elecciones a la gubernatura en el año 2016, donde Luis Torres Llanes aportó a la coalición “UNE” entre el PAN-PRD 55, 469 votos, es decir, el 21 por ciento, del total de sufragios que alcanzó Carlos Joaquín, el cual fue de 263, 793, “Licho” ha ido de más a menos, con rumbo a una debacle en su carrera política del que —según coinciden expertos—, no podrá salir jamás.

Luego de ser vilmente aplastado en el proceso electoral 2018 por la fuerza de la ola “obradorista” con Carmen Patricia Palma Olvera, como abanderada a la Diputación Federal del Distrito 02, de la alianza “Juntos Haremos Historia” por MORENA. Los números fueron contundentes 48,987 votos contra 93,040 alcanzados por Paty Palma; Torres Llanes fue literalmente exterminado del tablero político.

Su necedad, soberbia y su ambición de poder ha sido su mayor acabose. Y sí, todos saben que Luis Torres traicionó la confianza de los othonenses al abandonar al Ayuntamiento capitalino e ir en búsqueda de una diputación federal, para así, de obtenerla, usarla como “baraja” para convertirse en fuerte aspirante del Sur a la gubernatura de Quintana Roo en 2022.

Luis Torres quiso “correr antes de caminar”; sus “compadres-asesores” lo convencieron de que sus “números” alcanzados en 2016 eran suficientes para competir en “grandes ligas”, pero no, en su primer intento fue “ponchado” en primera base.

Eso, eso no se lo perdonan los ciudadanos othonenses de mente despierta y de corazón frío al momento de castigar al político. Y quizás, tendrán que transcurrir muchos años más para sanar profundas heridas abiertas por su mal actuar, su traición y por su voracidad insaciable.

El impacto no solo fue hacia la salud de este personaje “sureño” de quién se rumoró, tras los resultados electorales que no le favorecieron estuvo al borde una parálisis y un infarto que lo mantuvo aislado del medio público por casi un año, sino fue peor para el pueblo.

Ciudadanos acusan a Luis Torres de que a causa de su “chapulineo”, el gobierno morenista llegó al Ayuntamiento de Othón P. Blanco, con Hernán Pastrana, pero que luego de su muerte asumió Otoniel Segovia Martínez.

Y de ahí la agudez del abandono, la desatención y el mal gobierno que tiene hundido a Chetumal y sus comunidades rurales, toda vez que si hubiese habido continuidad y quizás hasta reelección, la situación no estuviera tan mal, coinciden los habitantes.

No así, fue más importante el interés personal y de su grupo político, que la confianza de la gente y el destino del Sur del Estado.

Ahora, luego de este oscuro episodio de derrotas y decepciones, y después de casi un año de estar en la “banca”, se cuenta que Luis Torres amenazó al gobernador Carlos Joaquín con tomar otros rumbos e irse a otro proyecto político, por lo que se vio obligado a ofrecerle la Secretaría de Desarrollo Agropecuario, Rural y Pesca (SEDARPE).

Con el cargo de “Secretario” Torres Llanes regresó al escenario público, pero con una imagen desgastada y por los suelos. Su mal paso por el ayuntamiento donde sigue señalado de desfalcos y serios actos de corrupción, lo tienen “encapsulado” en una burbuja de críticas por dónde se mueva.

Su arrogancia, desfachatez y su ego, ha originado que Luis Torres pierda los pies de la tierra y olvide sus raíces y de dónde vino. Y es que se dice que los mismos campesinos quienes aplaudieron su arribo a la SEDARPE, en estos momentos se sienten desilusionados, puesto que este funcionario ha perdido la sencillez que lo caracterizaba y su “don de gente”, por lo que piden tener un “Secretario” con sensibilidad, tacto y sobretodo sentido humano que se baje al nivel de los trabajadores del campo y conozca sus principales necesidades.

Licho” se ha dejado llevar por los “abanicos de billetes» que obtiene de los diezmos del 30 por ciento que exige a los proveedores por cada contrato autorizado. Entre su “modus operandi” está pedir el recurso en efectivo para no ser rastreable ni fiscalizable, entregado a Nagib Flores, “operador” financiero de Luis Torres. Previamente, después de ingresar la factura, son avisados el día de la transferencia y después son citados en algún punto para entregarles el dinero.

Según información proporcionada a este medio de comunicación por un empresario agrícola, la SEDARPE les exige la aportación del 30 por ciento por monto de contrato, a expensas de que les otorguen más convenios, ya que de no ser así, se les cierran las puertas.

Así las cosas en la SEDARPE con Luis Torres, quien a amasado una cuantiosa fortuna en “bisnes” y ha adquirido bienes muebles e inmuebles, así como ha edificado una vivienda de lujo equipada con cámaras de seguridad, piscina, jardín, salón para reuniones fiestas y sociales y una “casa campaña”, incrustada en la colonia Nuevo Progreso de Chetumal, misma que contrasta con las modestas casas que le rodean, debido a que esta es una de las colonias más pobres de la ciudad.

Por lo que es así que mientras se pensó que Torres Llanes pudo haberse convertido en el resurgimiento de la clase política del sur, lo cierto es que el poder y la ambición lo cegaron, hasta convertirse en aquel despreciable personaje de la política local que le dio la espalda a su gente y de quién hoy menos se quiere saber.

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