Bacalar.-Como fuerza imbatible se ha posicionado y hoy se reconoce a un Instituto Político identificado por su logotipo de los tres colores; al Partido Revolucionario Institucional (PRI), reconocido como un partido con base social, actor principal de la historia política, con ideología socialdemócrata, moviéndose siempre de la izquierda a un ala moderada en el ranking de los partidos políticos, sin embargo en Bacalar es percibido de manera diametralmente opuesta.
Es decir como un gobierno municipal priista que coarta las libertades básicas, como la expresión, la libertad y la autonomía municipal, que cierra espacios a la movilidad social de su base militante, que violenta los estatutos y reglamentos del mismo partido político que lo llevo al poder, y que no venera sus documentos básicos en claro rechazo a la democracia y justicia partidaria.
Es necesario precisar que el PRI es un partido que promueve la participación de su militancia con plenos derechos democráticos evitando imposiciones, favoreciendo el diálogo con la sociedad y las diversas organizaciones. Organizaciones que en Bacalar han sido relegadas y ninguneadas.
A pesar de que ese Partido Promueve la construcción de un pacto abierto de carácter social y político, que obliga al PRI a la construcción de acuerdos con los sectores, movimientos y organizaciones que participan políticamente en el propio partido, así como con agrupaciones distintas de la sociedad y mediante la suscripción de alianzas con otros partidos, teniendo como propósito el fortalecimiento de las propuestas por la democracia social, las organizaciones priistas bacalarenses en la práctica han sido vistas como enemigos como si de organizaciones políticas contrarias se trataran al grado que se ha sentido una clara agresión hacia estas.
Una pregunta que se hacen los militantes y dirigentes priistas es si en Bacalar se están respetando la voluntad ciudadana y si el gobierno responde al interés de los bacalarenses tal como indica la misma Declaración de Principios de ese partido que indica “Declaramos que la participación ciudadana consciente, critica, libre y responsable, es un elemento indispensable de la democracia, entendida ésta como un sistema de vida fundado en el constante mejoramiento económico, social y cultural. Asumimos que en la democracia el pueblo no sólo elige a sus gobernantes, sino que dirige el diseño de la política gubernamental, vigila y exige que sus representantes cumplan su responsabilidad, acaten la voluntad mayoritaria y respeten el derecho de las minorías”.
Otro dolor de cabeza para la administración municipal es la hostilidad abierta en contra de las organizaciones priistas pues a pesar de que el partido debería favorecer la participación de estas tal como indican los mismo principios “Así, la renovación del priismo en su conjunto, se sustenta en el abanderamiento de las causas más sentidas de la sociedad; por consiguiente, la apertura a la participación interna de las organizaciones adherentes y los movimientos sociales, es la nueva fuerza política sustentada en el porvenir; un PRI fuerte significa un partido con la sociedad mexicana”.
Evidentemente la conformación del gobierno municipal, ha negado la posibilidad de consolidar acuerdos con las organizaciones priistas tal como se indica en los principios en comento “La política es la más elevada actividad del ser humano. Su fin primordial es la conducción armónica de la sociedad. Nos ofrece la posibilidad de modelar la realidad a través de nuestros ideales. Es también conciliación de intereses para alcanzar la concordia social y nacional”.
Se concluye que esta cerrazón de los actores políticos bacalarenses en el poder público fue la que propició la decisión de marginar al priismo local, y consolidar la alianza PANAL-PRVEM-PRI.






















