Por Victoria Castro Chávez
CHETUMAL, Quintana Roo.- Las finanzas municipales de Quintana Roo muestran dos realidades profundamente distintas. Mientras Benito Juárez, impulsado por la actividad económica y turística de Cancún, concentra la mayor recaudación de ingresos propios del estado y, al mismo tiempo, registra la deuda pública más elevada entre los ayuntamientos, municipios del centro y sur enfrentan una situación opuesta: una limitada capacidad recaudatoria que mantiene sus finanzas altamente dependientes de las transferencias estatales y federales.
De acuerdo con información oficial de la Secretaría de Finanzas y Planeación (Sefiplan), Benito Juárez recauda alrededor de 4 mil 660 millones de pesos por concepto de ingresos propios, equivalentes al 44.5 por ciento de toda la recaudación generada directamente por los municipios de Quintana Roo.
Esto significa que un solo ayuntamiento obtiene prácticamente la mitad de los recursos que los once municipios de la entidad generan mediante impuestos, derechos, productos y aprovechamientos.
En segundo lugar se encuentra Playa del Carmen, con cerca de 2 mil 846 millones de pesos, seguido por Tulum, Isla Mujeres y Puerto Morelos.
En conjunto, Benito Juárez y Playa del Carmen concentran aproximadamente siete de cada diez pesos obtenidos directamente por los gobiernos municipales, una cifra que evidencia el peso económico de los principales destinos turísticos dentro de las finanzas públicas de Quintana Roo.
El contraste aparece al revisar los niveles de endeudamiento.
Benito Juárez también mantiene la deuda pública municipal más elevada de la entidad, con un saldo cercano a los 796 millones de pesos.
Sin embargo, comparar únicamente el monto absoluto de la deuda ofrece una visión incompleta de la situación financiera del municipio.
Al relacionar el adeudo con su capacidad de generar recursos, la deuda representa alrededor del 17 por ciento de sus ingresos propios anuales, lo que permite dimensionar de manera distinta el peso de sus obligaciones financieras.
En otras palabras, aunque Benito Juárez es el municipio que más debe en términos absolutos, también es el ayuntamiento con la mayor capacidad económica y recaudatoria para responder a esos compromisos.
La situación cambia considerablemente en los municipios del centro y sur de Quintana Roo.
José María Morelos, Felipe Carrillo Puerto, Bacalar y Lázaro Cárdenas registran niveles considerablemente menores de ingresos propios.
En algunos casos, la recaudación anual alcanza apenas unas decenas de millones de pesos, situación que limita el margen financiero de los ayuntamientos para realizar obra pública, ampliar servicios básicos o responder a contingencias sin recurrir al respaldo económico de la Federación y del Gobierno del Estado.
Esta disparidad muestra que uno de los principales desafíos de las finanzas municipales de Quintana Roo no se encuentra necesariamente en el monto de la deuda pública, sino en las profundas diferencias existentes en la capacidad de los ayuntamientos para generar sus propios recursos.
Mientras los municipios turísticos cuentan con una amplia base de contribuyentes, inversiones, actividad empresarial y operaciones inmobiliarias que fortalecen sus ingresos, buena parte de los municipios del centro y sur depende ampliamente de las participaciones y aportaciones federales para sostener su funcionamiento y financiar proyectos de infraestructura.
La concentración de la capacidad recaudatoria también tiene implicaciones para las finanzas estatales.
Ante la limitada autonomía financiera de varios ayuntamientos, el Gobierno de Quintana Roo enfrenta mayores desafíos para distribuir recursos y atender las necesidades de infraestructura, servicios públicos y desarrollo regional de municipios con una menor capacidad económica.
Esta dependencia también incrementa la vulnerabilidad de las administraciones municipales ante posibles reducciones de las participaciones federales o escenarios de desaceleración económica que afecten la disponibilidad de recursos públicos.
Los indicadores muestran así dos realidades financieras claramente diferenciadas en Quintana Roo.
Por un lado, existen municipios con una fuerte capacidad para generar ingresos propios y un mayor margen para administrar sus obligaciones financieras.
Por el otro, se encuentran ayuntamientos cuya principal dificultad no es el endeudamiento, sino la insuficiencia de recursos propios para responder a las necesidades de sus habitantes y financiar su desarrollo.
El contraste obliga a llevar el análisis de las finanzas municipales más allá de determinar qué ayuntamiento tiene la deuda más elevada.
La verdadera brecha se encuentra en la desigual capacidad para generar ingresos propios, una condición que limita la autonomía financiera de varios municipios y continúa marcando profundas diferencias en sus posibilidades de inversión, prestación de servicios y desarrollo.
En Quintana Roo, el municipio que más debe también es el que más recauda. Para otros ayuntamientos, en cambio, el principal problema no es cuánto deben, sino los pocos recursos que son capaces de generar por sí mismos.






















