Por Victoria Castro Chávez
Aunque Quintana Roo ha incrementado la recuperación de residuos valorizables, apenas entre el 12 y 15 por ciento de los plásticos generados logra recuperarse; en la capital del estado, la falta de centros de acopio permanentes limita los avances.
CHETUMAL, Quintana Roo.- La falta de infraestructura permanente para la separación y recuperación de residuos mantiene a Chetumal rezagada en materia de reciclaje, donde una parte importante del plástico, cartón, aluminio y otros materiales aprovechables continúa mezclándose con la basura doméstica y termina en el sitio de disposición final.
A pesar de los avances alcanzados mediante programas estatales de recuperación de residuos, el porcentaje de plásticos que logra reincorporarse a procesos de reciclaje continúa siendo reducido frente al volumen generado diariamente en Quintana Roo.
Datos de la Secretaría de Ecología y Medio Ambiente (SEMA) indican que la entidad recupera entre el 12 y el 15 por ciento de los plásticos generados, lo que significa que la mayor parte de estos materiales queda fuera de los procesos de aprovechamiento y puede terminar en rellenos sanitarios, lotes baldíos o cuerpos de agua.
El Gobierno del Estado ha impulsado el programa Recicla por tu Futuro, que durante 2026 reporta la recuperación de más de un millón de kilogramos de residuos valorizables y la participación de más de 23 mil familias.
Sin embargo, estos resultados todavía representan una fracción del volumen total de residuos producidos diariamente y ponen de manifiesto la necesidad de fortalecer la capacidad de los municipios para recolectar, separar y canalizar los materiales reciclables.
En Othón P. Blanco, uno de los principales obstáculos es la falta de una red suficiente de centros de acopio permanentes que permita a la población depositar de manera regular PET, cartón, aluminio y otros materiales susceptibles de aprovechamiento.
Actualmente, buena parte de las acciones se concentra en campañas de limpieza, jornadas especiales de recolección y actividades de educación ambiental, mientras el programa estatal funciona mediante centros de acopio itinerantes.
Este esquema permite recuperar cantidades importantes de residuos durante jornadas específicas, pero limita la posibilidad de mantener una captación constante a lo largo del año.
La falta de infraestructura representa también una oportunidad económica desaprovechada para la capital del estado, debido a que materiales como el PET y el polietileno de alta densidad pueden reincorporarse a procesos industriales y utilizarse para fabricar nuevos productos.
El fortalecimiento de la economía circular permitiría reducir el volumen de basura enviado a disposición final, disminuir la demanda de materias primas y generar nuevas oportunidades económicas vinculadas con la recuperación, clasificación y comercialización de residuos.
El desafío para Chetumal consiste ahora en pasar de las campañas temporales de recolección a la creación de una infraestructura permanente que permita ampliar la recuperación de materiales reciclables.
Para lograrlo será necesario establecer más centros de acopio, fortalecer la separación de residuos desde los hogares y consolidar programas de educación ambiental que incrementen la participación ciudadana.
Mientras estas condiciones no se desarrollen, una parte importante de los plásticos que podrían ser aprovechados continuará mezclándose con los residuos domésticos, profundizando el rezago de Chetumal en materia de reciclaje y desaprovechando el potencial económico y ambiental de miles de toneladas de materiales.






















