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Bacalar, el reino

A tiro de piedra

El fuero para el gran ladrón,

 la cárcel para el que roba un pan

Pablo Neruda

Julian Santiesteban

Fue erigido como el décimo municipio de Quintana Roo sin contar con las condiciones para ello, empujado más por un movimiento político organizado y legítimo, que vio coronados sus esfuerzos en 2011, al lograr que desde 2011 Bacalar tenga su propio ayuntamiento, pero sus dos primeras administraciones han sido tan desastrosas, que su población aparece desde 2014 entre las de mayor marginación estatal, mientras sus autoridades se autorizan presupuestos para “servicios personales” por encima incluso de los gastos totales aprobados para varias dependencias estatales.

El arribo a la presidencia municipal bacalarense por parte de José Alfredo Contreras Méndez y el actual alcalde, Alexander Zetina Aguiluz, fue producto de los más rancios acuerdos políticos, lo que les permitió esquilmar las arcas públicas a placer, prueba de ello son los datos de sus cuentas públicas, que muestran que el rubro de nómina y “servicios personales” se ha incrementado en 200 por ciento desde 2011, de 24 millones y medio ese año a más de 75 millones y medio para 2016.

La información, aunque debiera ser pública, se mantiene en el más absoluto oscurantismo y la han hecho llegar al escribiente funcionarios inconformes con la administración de Zetina Aguiluz, quien por cierto desde marzo del presente año ha violentado la ley de municipios, al no sesionar de manera regular como lo exige la norma, actuando con total impunidad, sin que pueda ser reconvenido por su cabildo sobre la ilegalidad en que opera la administración municipal.

Para mayor abundamiento, la última sesión ordinaria se realizó el 30 de marzo pasado, en la cual los regidores realizaron diversas inconformidades con respecto a la permanencia de algunos funcionarios municipales, ante lo cual Zetina Aguiluz determinó suspender dicha reunión, luego de ello, convocó hasta el 5 de junio para dar por concluida la sesión de marzo, pero tampoco se realizó la sesión, llevándola a cabo hasta el 7 del mismo mes, dos días después; evento que duró, según regidores inconformes, tan sólo tres minutos –si, como lo lee, tres minutos-.

Pero aún más, en la sesión de marzo no estuvieron presentes regidores como el petista Mauricio Morales Beiza, pero sí estuvo en la del 07 de junio –que se supone era continuación de la primera-, así que existe una irregularidad con doble acta de la sesión de Cabildo. Eso no es lo único, desde marzo a la fecha ha habido algunas modificaciones normativas en el Congreso del estado que han requerido la aprobación de los cabildos municipales, ninguna de las cuales ha sido aprobada por Bacalar porque simplemente su cuerpo de gobierno no ha sesionado. Alexander Zetina Aguiluz gobierna pues cual “reyezuelo”, sin que a la fecha autoridad alguna lo haya reconvenido por tal situación.

Con respecto a la utilización del presupuesto municipal, la administración de Zetina Aguiluz -que se hizo “famoso” a nivel nacional por prohibir la entrada a su oficina a una pareja de ancianos indígenas, a quienes el personal exigió “quitarse los huaraches” para que no ensuciaran el piso- no sólo destaca por la discrecionalidad en los gastos personales, sino que, según fuentes del mismo municipio, la Auditoría Superior del Estado de Quintana Roo ya hizo observaciones por más de cinco millones de pesos, y el gobierno perdió además recursos por más de cuatro millones, al no justificar el proyecto en el cual se encontraba contemplada la realización de su fiesta patronal, por mencionar algo.

Ahora bien, los más de 75 millones y medio que discrecionalmente gasta el munícipe, son superiores a los asignados a algunos órganos autónomos como el Instituto de Acceso a la Información y Datos Personales de Quintana Roo (Idaipqroo), con 43 millones; y el Tribunal Electoral de Quintana Roo (Teqroo), con poco más de 36 millones de pesos; como se observa, juntando los presupuestos totales de ambas instancias, apenas se alcanza el monto ejercido por Zetina Aguiluz, en un municipio que apenas rebasa los 45 mil habitantes; pero además ¿pues en qué quedó el Pacto de Austeridad firmado por los municipios y el gobierno estatal?

Esa es la calidad de autoridades en los municipios pobres de Quintana Roo, esos son los políticos que pretenden reelegirse en las elecciones de 2018, esa es la manera en que se secuestran las arcas públicas para incrementar el peculio  personal, confiando en la ignorancia de los gobernados y la “autonomía” otorgada a los municipios, sólo falta esperar la llegada de otras elecciones y la modificación de los “acuerdos”; así se observa desde aquí, A Tiro de Piedra.

Nos leemos en la próxima.

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