Por Victoria Castro Chávez
CHETUMAL, Quintana Roo.- En el marco del Día Internacional del Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH), Quintana Roo enfrenta un creciente desafío dentro de sus escuelas: el aumento de estudiantes que presentan conductas y síntomas que requieren atención especializada, mientras el sistema educativo carece de un registro preciso sobre el número de alumnos diagnosticados y las familias enfrentan dificultades para acceder a valoraciones médicas en el sector público.
Reportes de supervisores de educación especial advierten un incremento en las solicitudes de apoyo psicopedagógico dentro de las escuelas de la entidad, particularmente después del periodo de confinamiento provocado por la pandemia.
Actualmente, docentes y especialistas atienden con mayor frecuencia a estudiantes que presentan dificultades de atención, impulsividad y problemas para mantener la concentración durante las actividades escolares.
Sin embargo, la presencia de estas conductas no necesariamente implica un diagnóstico de TDAH, debido a que la identificación del trastorno requiere una valoración realizada por profesionales especializados.
Uno de los principales obstáculos para dimensionar la problemática es precisamente la falta de información estadística.
Autoridades del sector educativo reconocen que Quintana Roo no cuenta con un censo o registro puntual que permita determinar cuántos estudiantes de educación básica han sido diagnosticados con TDAH.
En muchos casos, las familias desconocen la condición de sus hijos o no cuentan con un diagnóstico al momento de realizar la inscripción escolar.
Esta situación provoca que sean los propios maestros quienes detecten durante las actividades cotidianas posibles señales relacionadas con dificultades de atención, impulsividad o problemas de comportamiento.
Sin embargo, los docentes no siempre cuentan con la capacitación ni con las herramientas especializadas necesarias para identificar y atender adecuadamente estos casos, lo que puede generar dificultades en el aprendizaje, rezago educativo e incluso problemas de inclusión dentro de las aulas.
A este panorama se suma uno de los mayores obstáculos que enfrentan las familias: conseguir un diagnóstico clínico.
Acceder a una valoración especializada dentro del sistema público de salud puede convertirse en un proceso prolongado debido a la limitada disponibilidad de profesionales como paidopsiquiatras y neurólogos pediatras en Quintana Roo.
Ante esta situación, numerosas familias recurren a clínicas y especialistas particulares para obtener una evaluación.
Sin embargo, la mayor disponibilidad de estos servicios se concentra principalmente en las zonas urbanas y turísticas del estado, particularmente en Cancún, lo que representa una dificultad adicional para las familias que viven en municipios alejados o que no cuentan con los recursos económicos para pagar una valoración privada.
La desigualdad en el acceso a los servicios especializados puede provocar que algunos estudiantes continúen durante años dentro del sistema educativo sin recibir un diagnóstico preciso ni el acompañamiento terapéutico y pedagógico que requieren.
Representantes del sector educativo han planteado la necesidad de contar con centros gubernamentales especializados en valoración integral que permitan agilizar los diagnósticos y ofrecer acompañamiento a las familias.
El desafío no se limita únicamente a identificar cuántos estudiantes viven con TDAH.
También implica capacitar a los docentes, ampliar la disponibilidad de especialistas, facilitar el acceso a diagnósticos y establecer mecanismos de coordinación entre las instituciones educativas y de salud.
Mientras Quintana Roo no cuente con información estadística precisa y una infraestructura suficiente para atender estos casos, será difícil dimensionar la magnitud real de la problemática y diseñar políticas públicas que respondan a las necesidades de los estudiantes.
En las aulas, mientras tanto, maestros y familias enfrentan diariamente las consecuencias de un sistema que todavía tiene dificultades para detectar, diagnosticar y atender oportunamente a los menores que requieren acompañamiento especializado.






















