Por Mario Castillo
Chetumal.-Los diversos talleres de la capital del estado han recibido en los últimos días su respectiva “engrasada” económica ante el incremento de trabajo como producto del puente vacacional de verano, fecha en que las familias acostumbran salir de viaje y ponen sus vehículos al día en cuanto a reparaciones y mantenimiento.
Gracias a esto, para quienes se dedican al oficio de la mecánica en Chetumal “la chamba ha tenido un incremento por alrededor del 20 por ciento”, dejando buenos dividendos tras la agobiante cuesta a la que han sido sometidos en los últimos tiempos por la complicada situación económica.
Rodrigo Alamilla, dedicado a esta actividad desde hace 20 años, destacó que la llegada de las vacaciones siempre representa para ellos un aliciente ya que los propietarios de los vehículos acostumbran hacer servicio de mantenimiento, así como las reparaciones pertinentes para no correr riesgos en carretera con la familia.
Señaló que lo más común en temporadas vacacionales son los trabajos de servicio de afinación y las reparaciones menores como el cambio de balatas, mangueras del radiador, alternadores, marchas, y otras piezas que no requieren gastos mayúsculos debido a la agobiante situación financiera por la que atraviesan los habitantes capitalinos.
Sin embargo indicó el Maestro Mecánico que, comparado con cinco años atrás la demanda de su oficio ha disminuido dado la proliferación de talleres, y sobre todo el clandestinaje con el que muchos operan para evadir pagos como Municipio, Hacienda, Seguro Social para los empleados, y otras obligaciones que corresponden al tener un negocio establecido.
“En los últimos 5 años ha ido bajando el trabajo por la mucha competencia, la escasez de dinero y el surgimiento de talleres clandestinos que evaden impuestos y otros pagos que nosotros si cumplimos como negocio formal”, puntualizó el entrevistado.
No obstante, se dijo agradecido por contar con una noble clientela que por cerca de 15 años le ha dado preferencia a su trabajo, aunque afirmó que si hace cinco años le llegaban unos ocho carros al día para reparar, hoy sólo “caen” un promedio de cuatro que “al menos dejan para pagar los gastos, los chalanes y sacar para la comida”, agregó.





















