Por: Victoria Castro Chávez
Aunque el subsidio federal aplicado a las gasolinas provocó una reducción superior a los dos mil millones de pesos en participaciones para estados y municipios del país durante el primer trimestre del año, Quintana Roo logró sortear el impacto con afectaciones menores y sin registrar caídas severas en las ministraciones federales.
Mientras entidades como Campeche, San Luis Potosí y Aguascalientes reportaron disminuciones importantes en sus ingresos derivados de participaciones, Quintana Roo se mantuvo fuera del grupo de estados más golpeados por la reducción del Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS), utilizado por la Federación para contener el incremento en los precios de combustibles.
Datos del Centro de Estudios de las Finanzas Públicas indican que la estrategia federal para subsidiar gasolinas redujo la Recaudación Federal Participable, es decir, la bolsa de recursos que posteriormente se distribuye entre estados y municipios.
Sin embargo, en Quintana Roo las transferencias continuaron fluyendo de manera regular hacia los ayuntamientos y el gobierno estatal, según reportes de la Secretaría de Finanzas y Planeación.
Tan solo en el primer trimestre de 2026, municipios como Benito Juárez recibieron más de 396 millones de pesos en participaciones federales, mientras Othón P. Blanco superó los 135 millones y Cozumel rondó los 89 millones de pesos, recursos provenientes del Fondo General de Participaciones, Fondo de Fomento Municipal, IEPS y participaciones por gasolina y diésel.
Aunque las cifras reflejan estabilidad operativa, especialistas advierten que el problema estructural permanece intacto: la alta dependencia financiera de Quintana Roo respecto de recursos federales.
La situación vuelve a exhibir la vulnerabilidad de estados y municipios frente a decisiones fiscales tomadas desde la Federación. Cuando el gobierno federal decide reducir o subsidiar impuestos como el IEPS para amortiguar presiones inflacionarias, inevitablemente disminuye la bolsa participable que alimenta las finanzas locales.
En el caso de Quintana Roo, la relativa estabilidad también se encuentra ligada al dinamismo económico del turismo y al comportamiento del consumo interno, factores que sostienen parte de la recaudación nacional vinculada a la entidad.
No obstante, analistas advierten que cualquier desaceleración económica o caída en la captación federal podría modificar rápidamente el panorama financiero estatal y municipal.
A diferencia de Campeche —fuertemente impactado por la caída petrolera y la disminución de participaciones— Quintana Roo mantiene una posición menos comprometida, aunque sin resolver el debate de fondo sobre la limitada autonomía recaudatoria de estados y municipios.
En otras palabras, el estado logró librar la primera presión financiera derivada del subsidio a combustibles, pero continúa dependiendo de un modelo fiscal centralizado donde las decisiones federales pueden alterar, en cualquier momento, la estabilidad presupuestal de los gobiernos locales.






















