Por Victoria Castro Chávez
CHETUMAL, Quintana Roo.- Mientras la inflación anual en México continuó desacelerándose durante junio al ubicarse en 3.37 por ciento, Quintana Roo mantiene un comportamiento distinto al promedio nacional, con ciudades como Chetumal y Cancún entre las que registran mayores presiones en el costo de vida, de acuerdo con el más reciente reporte del Índice Nacional de Precios al Consumidor (INPC) del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI).
Las cifras muestran una marcada diferencia entre la evolución de los precios a nivel nacional y la realidad que enfrentan los consumidores quintanarroenses.
En Chetumal, la inflación anual se ubicó en 5.65 por ciento, una de las tasas más elevadas entre las ciudades consideradas por el INEGI para el seguimiento del comportamiento de los precios.
Aunque a nivel nacional la desaceleración de la inflación ha sido impulsada por reducciones en algunos productos agropecuarios y una menor presión sobre diversos bienes de consumo, en Quintana Roo persisten factores estructurales que mantienen elevados los costos para las familias.
Uno de ellos es la alta dependencia del estado respecto al abasto proveniente de otras regiones del país.
Una parte importante de los alimentos, productos de consumo y mercancías que llegan a Quintana Roo debe recorrer largas distancias por carretera, lo que incrementa los costos logísticos asociados al transporte, combustibles y distribución.
A ello se suma la dinámica económica propia de una entidad con fuerte vocación turística.
Durante las temporadas de mayor actividad, el incremento en la demanda de bienes y servicios ejerce presión sobre distintos sectores de la economía local, desde el hospedaje y el transporte hasta el comercio y los servicios.
El reporte del INEGI también muestra incrementos relevantes en algunos productos de consumo cotidiano.
Durante junio, el aguacate registró un aumento mensual de 24.53 por ciento, mientras que la papa incrementó su precio en 9.32 por ciento, dos productos de amplio consumo entre los hogares mexicanos.
Para las familias quintanarroenses, estas variaciones se reflejan directamente en el gasto cotidiano destinado a la alimentación y otros bienes esenciales.
El contraste evidencia que la desaceleración observada en los indicadores nacionales no necesariamente se traduce de manera uniforme en todas las regiones del país.
En estados con características económicas y logísticas particulares, como Quintana Roo, el comportamiento de los precios continúa condicionado por factores que van más allá de la inflación general.
La situación resulta especialmente relevante en municipios del sur del estado, donde el costo de vida continúa aumentando mientras los ingresos familiares enfrentan mayores limitaciones para mantener el mismo ritmo de crecimiento.
El turismo continúa siendo el principal motor económico de Quintana Roo y una fuente importante de empleo e inversión.
Sin embargo, esa misma dinámica también plantea desafíos relacionados con el costo de bienes y servicios, especialmente en una entidad que depende ampliamente del suministro externo para satisfacer la demanda de su población.
Aunque el panorama nacional muestra señales de estabilidad en la inflación, los indicadores del INEGI reflejan que Quintana Roo aún enfrenta el reto de contener el incremento en el costo de vida.
Reducir el impacto de los costos logísticos, fortalecer las cadenas regionales de abastecimiento e impulsar una mayor producción local aparecen como algunos de los desafíos para disminuir la presión sobre los precios y mejorar el poder adquisitivo de las familias quintanarroenses.






















