Por Mario Castillo Rodríguez
Chetumal.-Las pocas posibilidades de inversión de las familias que desde décadas atrás lograron conseguir un espacio de tierra en la zona de Mahahual, ha desatado las ambiciones de grupos económicos provenientes de otras entidades que invaden alevosamente terrenos de la Gran Costa Maya.
Es la zona de Pultikú, situada entre Uvero y Punta Herrero, una de las más susceptibles a las garras de los invasores, ya que de manera frecuente se registran casos en los que los propietarios originales tienen que recurrir a la violencia para echar fuera a los usurpadores, a fin de no ver perdido su patrimonio familiar.
William Irola Canto, señaló que su familia cuenta con una extensión de tierra de 2 kilómetros 660 metros, que comprende 11 lotes que son propiedad privada, y que pagan impuestos por más de 20 mil pesos anuales cada uno de ellos. Propiedad que fue adquirida desde tiempos de Manuel Ávila Camacho.
Manifestó que durante los últimos años han sido acosados por “conquistadores” provenientes de otros estados de la república, que en cuestión de días llegan con un “ejercito de piratas” para invadir propiedades, construir viviendas con materiales de la región en un dos por tres, con la intención de robar el patrimonio ajeno.
“Mi familia y yo hemos luchado contra estos grupos, el problema es que si los dejan y crean ellos estadía ya crean derechos y es complicado sacarlos después, y lo lamentable es que las autoridades no les dan el seguimiento necesario a las demandas que se han entablado”, dijo Irola Canto.
En este sentido, refirió el entrevistado que de manera conjunta han presentado más de 8 demandas ante la autoridad correspondiente, “y a la fecha no han impuesto sanción alguna o reparación de daño a pesar de que es un acto tipificado como delito desde hace algunos años”, denunció.
Puntualizó el afectado latifundista que es por esa razón que ante la pasividad de quien debe procurara hacer valer la ley, han optado por recurrir a grupos de choque para echar fuera de sus propiedad a los invasores, y esto les genera enormes gastos económicos.
Abundó William Irola que en varias ocasiones ha estado en juego su propia vida debido al acecho de los oportunistas, pero insistió en lamentar que las autoridades no toman en cuenta la verdadera problemática que impera en la Gran Costa Maya, y con la que tiene que vivir de manera constante para no ver perdido su patrimonio familiar.





















