Chetumal, Quintana Roo.- En pleno acto de incongruencia a las exigencias que duramente han reclamado a las instancias públicas, la cual —incluso—ha sido detonante de una campaña mediática contra el gobierno de Carlos Carlos González, en el sentido que toda asignación, contratación, arrendamiento o adquisición se otorguen preferentemente a las empresas locales, Diego Cortés Arzola, Presidente de la CMIC, durante el tiempo de gestión como representante de constructores en Quintana Roo, ha traicionado vilmente las expresiones discursivas de lucha.
Y es que siendo discordante del «dicho al hecho», se ha demostrado que Diego Cortés Arzola ha contratado la prestación de servicios a empresas foráneas, pese a que él mismo ha solicitado a los tres órdenes de gobierno que se «blinde» la economía mediante el consumo estrictamente de lo local. Se recordará que en días pasados se hizo público que la CMIC contrató a Legado Jurídico Especializado S.A. de C.V, empresa originaria del Estado de Oaxaca, por una cantidad de $52, 400 pesos para demandar Abraham Rodríguez Herrera, Director General del Instituto de Infraestructura Física Educativa de Quintana Roo (IFEQROO) y a sus colaboradores.
Cabe destacar que esta fuerte suma de dinero transferidos de las cuentas de la CMIC fueron pagadas en tres exhibiciones de $17, 400.00 a la empresa oaxaqueña de acuerdo a las facturas con folio A-694, A- 701 y A- 741, pese a las supuestas dificultades que atraviesa el organismo empresarial.
No obstante, en el mes de mayo, Diego Cortés Arzola contrató nuevamente a una empresa oriunda del vecino estado de Yucatán. Según la factura C-334, expedida por Lummiflash publicidad creativa S. de R.L. de C.V., la CMIC le pagó la cantidad de $23, 200.00 pesos por concepto de «Formulación de escritos relativos al COVID-19, sustentadas en publicaciones de dependencias federales en materia de obra pública, solicitando información para mantener informados a los afiliados» y por «Formulación de gráficos y trípticos relativos al COVID-19 para publicación y distribución en dependencias relacionadas a la construcción y oficinas de empresas afiliadas a la CMIC Q. ROO».
El servicio contratado en plena pandemia por la dirigencia de la CMIC ha sido un gasto inútil, puesto que se sabe que las empresas desde el comienzo asumieron acciones y estrategias inmediatas para hacer frente a la contingencia sanitaria que golpeaba con fuerza toda la geografía estatal.
Por otro lado, los trabajos elaborados por la empresa yucateca no son especializados, por lo que por concepto de «publicidad», en Chetumal y en cualquier otro punto de Quintana Roo, existen profesionistas con la capacidad para el desarrollo de tales actividades empresariales y a menor costo que pudieron ser beneficiadas por la Cámara.
No así, de nuevo se constata el favoritismo que tiene Diego Cortés Arzola por contratar a empresas foráneas.
En días recientes, el dirigente de la CMIC aseguró que las condiciones de cierre año será muy difícil para el sector a falta de oportunidades de trabajo debido a la pandemia y agudizado por el hecho de que la escasa obra es asignada a empresas del norte de la entidad, o incluso a foráneas.
El iluso Cortés Arzola olvida que para exigir, primero hay que predicar con el ejemplo.





















