Por Victoria Castro Chávez
CHETUMAL, Quintana Roo.— La reciente aparición de huevo comercializado a precios considerablemente más bajos en mercados y centros de abasto del país generó una ola de especulaciones en redes sociales y plataformas digitales, donde surgieron versiones que atribuían el fenómeno a la supuesta importación de “huevo chino” o incluso de productos artificiales elaborados en laboratorio.
Sin embargo, tanto la Procuraduría Federal del Consumidor (Profeco) como la Unión Nacional de Avicultores (UNA) descartaron de manera categórica la existencia de cargamentos de huevo procedentes de China o de productos clonados comercializados en territorio nacional.
Las autoridades señalaron que no existen registros aduanales, alertas sanitarias ni evidencia documental que respalde el ingreso de huevo fresco proveniente de Asia, por lo que calificaron estas versiones como un caso de desinformación que se viralizó principalmente a través de redes sociales.
La polémica surgió luego de que consumidores detectaran la venta de huevo en casilleros genéricos de color azul y a precios significativamente menores a los observados en supermercados y cadenas comerciales.
Durante los últimos meses, el precio del huevo llegó a superar los 100 pesos por casillero en algunas regiones del país; sin embargo, posteriormente comenzaron a observarse ofertas de hasta 38 pesos, situación que despertó sospechas entre algunos compradores.
Especialistas del sector agroalimentario explicaron que la importación de huevo fresco desde China resulta prácticamente inviable debido a factores logísticos. Un embarque marítimo puede tardar más de 60 días en llegar a México, tiempo que supera ampliamente la vida útil del producto y comprometería su calidad antes de ingresar al mercado.
Asimismo, análisis realizados por organismos especializados indican que fabricar un sustituto artificial capaz de imitar la clara, la yema y el cascarón tendría un costo superior al de la producción avícola convencional, por lo que no representaría una alternativa rentable para una comercialización masiva.
De acuerdo con la Profeco, la verdadera explicación detrás de los bajos precios se encuentra en la sobreproducción temporal registrada dentro del mercado nacional.
Cuando las granjas avícolas generan excedentes, parte de la mercancía es comercializada a menor precio para evitar pérdidas económicas derivadas de su naturaleza perecedera. Estos productos suelen distribuirse en empaques genéricos o reciclados y venderse a granel en mercados tradicionales.
La dependencia también aclaró que los operativos de vigilancia sanitaria no están enfocados en productos asiáticos, sino en combatir el ingreso irregular de huevo procedente de Estados Unidos.
Según la autoridad, el huevo de contrabando representa un riesgo porque frecuentemente carece de etiquetado en español, no cumple con los requisitos de información al consumidor y puede presentar irregularidades en la cadena de refrigeración.
Ante la circulación de rumores, Profeco recomendó a la población consultar fuentes oficiales antes de compartir información y recordó que, hasta el momento, no existe evidencia que respalde la presencia de “huevo chino” en México.
Las autoridades reiteraron que el abasto de huevo en el país continúa dependiendo principalmente de la producción nacional, una de las más importantes de América Latina.






















