Por: Imelda Hernández.
Chetumal.- El abuso sexual del que fueron víctimas niños de una guardería en la ciudad de Cancún ha prendido focos rojos entre diversos sectores de la sociedad, motivo por el cual se analiza una serie de iniciativas para proteger a infantes y adolescentes de cualquier ataque de este tipo, explotación laboral, sexual, además de violencia a fin de sancionar a los responsables con penas más severas, mencionó la subdirectora de Atención y Protección a la Infancia y Adolescencia, Norma Gabriela Salazar Rivera,.
Entrevistada en el Aeropuerto Internacional de Chetumal en donde acudió a recibir a dos integrantes del Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF) por sus siglas en inglés, quienes se encargaran de brindar un curso intensivo a todo el personal del área de atención a niños y adolescentes del Sistema para el Desarrollo Integral de la Familia (DIF) en Quintana Roo, con miras a crear nuevas leyes de protección a los menores.
Agregó que una vez que se haga esto con el personal del DIF se hará lo propio en los diez municipios, donde se buscará involucrar a diversos sectores de la sociedad, dentro de los programas corazón azul con las niñas y los niños no se vale, alerta cibernética y pláticas de padres a hijos con la que se busca extremar las medidas de seguridad, así como protección, a niños y adolescentes en Quintana Roo.
Salazar Rivera, indicó que en estos momentos se está trabajando con magistrados del Tribunal Superior de Justicia en el Estado(TSJE), barras y asociaciones de abogados, así como diputados para crear leyes más fuertes en contra de violadores, además de quienes practiquen la pornografía infantil, trata de infantes y explotación laboral principalmente, que se dan en áreas turísticas y alto crecimiento poblacional.
Se estima que en Quintana Roo pueden existir poco más de cinco mil niños que padecen este tipo de abusos que no los denuncian por temor, vergüenza o estar amenazados por gente adulta y sin escrúpulos, que cometen este tipo de abusos tanto en áreas rurales como urbanas, buscando a sus víctimas en la calle o quienes padecen de maltrato físico o violencia intrafamiliar por provenir de familias desintegradas en donde los padres padecen problemas de adicción a las drogas, tabaco y licor.





















