Por Victoria Castro Chávez
CHETUMAL, Quintana Roo.— Las carreteras que conectan la zona centro y sur de Quintana Roo continúan registrando una alta incidencia de accidentes viales, con un promedio de entre cinco y seis percances diarios reportados por corporaciones de emergencia y autoridades de seguridad que operan en la región.
De acuerdo con información recabada de reportes de auxilio y partes informativos, la carretera federal 307 concentra gran parte de los incidentes que se registran diariamente en el estado, particularmente en los tramos que comunican a Bacalar, Felipe Carrillo Puerto, Tulum y Playa del Carmen.
Aunque durante 2026 la mayor cantidad de accidentes y los percances de mayor magnitud se han concentrado en el tramo Felipe Carrillo Puerto-Playa del Carmen, cuerpos de emergencia mantienen especial atención sobre la ruta Bacalar-Felipe Carrillo Puerto debido a la gravedad de los siniestros que suelen ocurrir en esta zona.
Si bien las estadísticas oficiales no presentan un índice específico de mortalidad para este corredor carretero, organismos de auxilio y autoridades locales coinciden en que los accidentes registrados en este tramo suelen involucrar impactos de alta velocidad, lo que incrementa considerablemente el riesgo de lesiones graves y pérdidas humanas.
Entre las principales causas identificadas por las corporaciones de seguridad destacan el exceso de velocidad, la invasión de carril por cansancio o somnolencia, así como las distracciones al volante provocadas por el uso de teléfonos celulares y otros dispositivos electrónicos.
A estos factores humanos se suman condiciones propias de la infraestructura vial. Autoridades han identificado puntos considerados de riesgo, entre ellos las curvas cercanas a la comunidad de Buenavista y el entronque hacia X-Hazil Sur, donde durante la temporada de lluvias el pavimento mojado aumenta las probabilidades de derrapes y salidas de camino.
Paramédicos y personal de rescate señalan que uno de los elementos que más influye en la severidad de los accidentes es la velocidad a la que circulan los vehículos, que en muchos casos supera los 100 kilómetros por hora.
La situación se vuelve aún más delicada cuando en los percances participan autobuses de pasajeros, unidades de transporte público o vehículos de carga pesada, debido a que el peso y las dimensiones de estas unidades incrementan el potencial destructivo de los impactos.
Ante este panorama, autoridades de seguridad y cuerpos de emergencia reiteraron el llamado a los automovilistas para respetar los límites de velocidad, evitar conducir cansados, abstenerse de utilizar el teléfono celular mientras manejan y extremar precauciones durante la temporada de lluvias.
Asimismo, especialistas en movilidad consideran necesario reforzar las acciones preventivas en los puntos de mayor riesgo, incluyendo señalización, vigilancia y medidas que contribuyan a reducir la velocidad en las zonas donde históricamente se registran accidentes de mayor gravedad.
Mientras tanto, la carretera federal 307 continúa siendo una de las principales vías de comunicación del estado, pero también uno de los corredores donde la prevención y la responsabilidad al volante resultan determinantes para evitar tragedias.






















