Por Mario Castillo Rodríguez
Chetumal.-Como si fuese un sistema penitenciario en el que los negocios que se llevan a cabo en su interior son para beneficio exclusivo del director y sus compinches, la escuela primaria “Rufo Figueroa” se ha convertido en el monopolio del maestro responsable de la dirección del plantel, Artemio Domínguez Martínez.
Varios padres de familia denunciaron ante los medios de comunicación el arbitrario proceder de la autoridad escolar, ya que a fin de captar los mayores recursos para la “Cooperativa Escolar”, mando a poner maya borreguera en las columnas que conforman la barda perimetral de dicho centro educativo de nivel básico (tal y como se aprecia en las imágenes).
Los quejosos manifestaron que ante la difícil situación económica que priva hoy en día, les es complicado comprar alimentos al interior del plantel, por lo que prefieren llevar los alimentos a sus hijos. Además de que ha habido reportes de muchas enfermedades gastrointestinales entre el alumnado, por posibles malos manejos de los alimentos que se venden en la cooperativa.
Por esta razón, ven con desagrado que Domínguez Martínez haya mandado a poner la maya para impedir el paso de los alimentos, bajo el argumento de evitar la entrada de perros callejeros y demás fauna callejera.
“Si lo que quería el Director era evitar la entrada de los perros no era necesario subir tan alto la maya que nos impide darle los alimentos a nuestros hijos a la hora del recreo”, señaló la señora Martha María Arias Montejo.
Las madres y padres de familia inconformes, también señalaron que el profesor Artemio Domínguez Martínez en ningún momento consulto con la “Sociedad de Padres de Familia” para llevar a cabo dicha acción “que solo beneficia a la señora de la tiendita escolar y a él mismo por el dinero que esta le paga de cuota concesionaria en forma semanal “, abundaron.
Cabe destacar que en su argumento, el mismo Director de la escuela primaria Rufo Figueroa, reconoció que jamás pidió el visto bueno de los padres de familia, y que los recursos utilizados para poner la maya provienen “de los fondos que aporta la tienda escolar”, dijo.
Con lo anterior es más que evidente que la intención de Artemio Domínguez es favorecer los ingresos de la Cooperativa Escolar, y desde luego los de su dirección; aun y cuando los alumnos reciban educación sin la posibilidad de recibir alimentos de manos de sus padres, como si fuera un “negocio carcelario” de su propiedad y para su beneficio.























