Por Mario Castillo Rodríguez
Chetumal.-Es por demás vergonzoso que como parte de una sociedad citadina muchos aún formen parte de la enorme lista de personas que no respetan los espacios destinados para uso exclusivo de personas con discapacidad.
Y un claro ejemplo puede verse todos los días frente al Palacio Municipal de Othón P. Blanco, donde los conductores de manera recurrente son infraccionados por los agentes de Tránsito por hacer caso omiso del señalamiento que indica respetar la rampa de minusválidos.
Como puede apreciarse en la imagen, el sujeto de camisa a rayas trata de justificar su falta ante la autoridad que de manera imparcial aplica al reglamento pues, insisto, hay espacios que son exclusivos y deben ser respetados.
En fin, mientras unos cuantos siguen luchando por una cultura de inclusión, otros simplemente viven la vida a su modo sin la menor muestra de sentido común y humanidad.






















