Por Victoria Castro Chávez
Cozumel, Isla Mujeres y Lázaro Cárdenas enfrentan problemas de agua, infraestructura, movilidad y ordenamiento territorial sin una estrategia específica en el principal instrumento de planeación del Gobierno del Estado.
Quintana Roo presume ante el mundo sus islas: Cozumel, Isla Mujeres y Holbox son la imagen turística del Caribe mexicano, motores de la economía estatal y símbolo de identidad. Sin embargo, en el documento que define las políticas públicas del gobierno para el periodo 2023-2027, esos territorios prácticamente desaparecen.
El Plan Estatal de Desarrollo (PED) no contiene una sola estrategia dirigida a los municipios insulares. No existe un diagnóstico diferenciado de sus necesidades, ni una ruta para atender los retos que implica gobernar territorios con condiciones geográficas, ambientales y de infraestructura completamente distintas al resto del estado.
Lo más grave es que esta omisión fue advertida desde hace tres años por el propio Consejo Ciudadano de Planeación del Estado de Quintana Roo (CCPEQ), sin que hasta ahora el Gobierno del Estado haya corregido el documento.
En abril de 2023, apenas unos meses después de la presentación oficial del PED en la explanada del Obelisco de Chetumal, el CCPEQ emitió un dictamen técnico que evidenció diversas deficiencias del plan.
El documento, elaborado por 22 representantes ciudadanos provenientes de los 11 consejos municipales, del Comité de Participación Ciudadana y de la Red Ciudadana Anticorrupción, concluyó que el Plan Estatal de Desarrollo no contempla acciones específicas para atender la condición insular de Cozumel, Isla Mujeres y Lázaro Cárdenas.
Más aún, señaló que el diagnóstico estatal ni siquiera incorpora los trabajos realizados por el Consejo para el Desarrollo Insular del Estado Libre y Soberano de Quintana Roo, órgano reconocido por la propia Ley de Planeación para el Desarrollo del Estado como parte del sistema estatal de planeación.
La omisión no es menor.
El artículo 8 de dicha ley establece que la planeación estatal debe contemplar medidas específicas para garantizar el desarrollo integral de los territorios insulares. Sin embargo, el PED simplemente las ignora.
Resulta paradójico que los municipios que generan buena parte de la riqueza turística del estado no cuenten con un apartado propio dentro del principal documento rector de la administración pública.
Las necesidades de una isla difícilmente pueden abordarse bajo los mismos criterios que las de un municipio continental.
La disponibilidad de agua potable, el manejo de residuos sólidos, la movilidad marítima, la protección de arrecifes, el abastecimiento de energía, la capacidad hospitalaria, el crecimiento urbano y la presión turística requieren políticas públicas diferenciadas y una planeación especializada.
Nada de ello aparece desarrollado en el documento.
Pero el problema no termina ahí.
El propio Consejo Ciudadano cuestionó la forma en que se elaboró el Plan.
Aunque el gobierno estatal presentó el PED como resultado de un amplio ejercicio de participación ciudadana realizado entre el 17 y el 25 de noviembre de 2022 mediante mesas de consulta en los 11 municipios, el órgano ciudadano sostuvo que esa participación terminó siendo meramente testimonial.
El Consejo recibió el proyecto del Plan con apenas tres días hábiles para revisarlo y emitir observaciones sobre un documento integrado por 26 objetivos, 33 estrategias y 572 líneas de acción.
Un plazo claramente insuficiente para realizar un análisis serio.
Además, el dictamen señala que ninguna de las observaciones formuladas por el CCPEQ ni por el Comité de Participación Ciudadana fue incorporada a la versión definitiva.
El resultado, advierte el propio Consejo, fue una simulación de participación que debilitó el papel que la nueva Ley de Planeación asignó a los órganos ciudadanos.
Las críticas no concluyen ahí.
El dictamen también establece que el PED incumple con la metodología del Enfoque del Marco Lógico prevista en el artículo 87 de la Ley de Planeación.
Según los especialistas ciudadanos, el diagnóstico del documento se limita a ser un compendio de datos estadísticos sin una narrativa técnica que explique las causas de los problemas públicos.
Incluso calificaron algunos apartados como una reproducción del plan sexenal anterior, sin incorporar un análisis actualizado de los desafíos que enfrenta la actual administración estatal.
Tres años después, el documento rector de Quintana Roo continúa sin atender estas observaciones.
Mientras tanto, Cozumel, Isla Mujeres y Lázaro Cárdenas siguen enfrentando desafíos crecientes derivados de su condición insular, sin una estrategia específica que oriente las políticas públicas destinadas a resolverlos.
La planeación es mucho más que un requisito administrativo.
Es el mapa que guía el desarrollo de un estado.
Y cuando ese mapa deja fuera a quienes viven en las islas, también deja fuera parte del futuro de Quintana Roo.






















