Por Mario Castillo Rodríguez
Chetumal.-Mientras una cuadrilla de “muchachitos” de la Dirección de Servicios públicos Municipales del ayuntamiento de Othón P. Blanco arremete contra los monumentos de la capital del estado, la subsecretaria de Cultura de Quintana Roo, Lilián Villanueva Chan, prefiere invertir su tiempo luciéndose en nocturnas pasarelas.
Sin duda, a la ex señorita Quintana Roo le ha quedado grande el cargo que hoy ostenta, y un claro ejemplo es la forma en que desatiende los temas que en materia de cultura “si son del interés de los habitantes quintanarroenses”.
Y es que hace algunos días, la estatua del ilustre Lázaro Cárdenas del Río, ubicada en el monumento de la glorieta del Bulevar Bahía con Calzada Veracruz, fue masacrada por un grupo de “restauradores municipales”, quienes a punta de martillo eliminaron imperfecciones causadas por el impacto del tiempo, así como los excesos de aquella dorada pintura con la que fue teñida el año pasado por iniciativa de la administración que encabeza Eduardo Espinosa Abuxapqui.
Y por si esto fuera poco, después de una serie de críticas, el llantero capitalino “Tacho y su pandilla”, entró al quite para que con máquina de “talachas” en mano, continuaran los trabajos de “restauración” sobre la efigie del célebre general mexicano, tal y como pudo apreciarse este lunes.
Todo lo anterior, sin que la Subsecretaria de Cultura tome cartas en el asunto dado que si bien el mantenimiento y restauración de los monumentos son responsabilidad del ayuntamiento othonense, la realidad es que este tipo de trabajos deben ser hechos por un especialista en la materia, y no así por un grupo de chacales inexpertos.
Ni un exhorto, ni un llamado a la conciencia han surgido desde la oficina que hoy ocupa Lilián Villanueva. Su encomienda está enfocada a salir en las primeras planas de los medios de comunicación, y en tomarse la foto para lucirse en las redes sociales.
Es por demás insultante que mientras quintanarroenses y chetumaleños en conjunto defendemos y exigimos respeto por los monumentos y sitios culturales que nos dan identidad, la “Diva de las Pasarelas” siga siendo una pieza de adorno al interior de la Secretaría de Educación y Cultura.
Es de señalarse que el del monumento a Lázaro Cárdenas, no es el único caso donde “los muchachitos” de la Dirección de Servicios Públicos Municipales han hecho de las suyas a la vista de los capitalinos.
Lo lamentable es que esto seguirá ocurriendo sin que nadie tome cartas en el asunto. ¿O acaso Lilián Villanueva está esperando que restauren a punta de martillo y brocha gorda todos los espacios culturales y representativos de Quintana Roo?
Es una pena que sean desperdiciados los recursos públicos destinados para pagar el sueldo de quien debe vigilar y proteger el patrimonio cultural.
Ni hablar señora Lilián Villanueva, en tanto la Comisión de Cultura del congreso del Estado atrae este deplorable caso, seguiremos viendo sus fotos en las redes sociales y los periódicos, donde posa en lucidos escenarios como Nuestra Belleza Quintana Roo; mientras otros masacran los monumentos de Chetumal, y la Cultura rueda por los suelos.





















