Por Victoria Castro Chávez
CHETUMAL, Quintana Roo.— Aunque el Gobierno Federal mantiene subsidios especiales de verano para millones de usuarios domésticos de la Comisión Federal de Electricidad (CFE), en Quintana Roo persiste el reclamo ciudadano por la falta de acceso a las tarifas eléctricas más preferenciales del país, pese a las altas temperaturas y niveles de humedad que predominan gran parte del año.
Mientras estados del norte como Sonora y Sinaloa cuentan con la tarifa 1F —considerada la más baja dentro del esquema doméstico de la CFE—, Quintana Roo continúa sin acceder plenamente a ese beneficio, aun cuando enfrenta condiciones climáticas extremas derivadas de la combinación de calor tropical y humedad.
La diferencia no es menor. La tarifa 1F permite un rango mucho más amplio de consumo subsidiado antes de que los usuarios entren a la tarifa DAC (Doméstica de Alto Consumo), donde el costo de la electricidad se dispara considerablemente.
En Quintana Roo, miles de familias de bajos ingresos enfrentan una realidad distinta: el uso de ventiladores o aire acondicionado dejó de ser un lujo y se convirtió en una necesidad básica para soportar las altas temperaturas, especialmente durante noches con sensaciones térmicas sofocantes.
Sin embargo, el esquema actual de subsidios beneficia proporcionalmente más a quienes tienen mayor capacidad económica y mayor consumo energético.
En términos reales, hogares con varios minisplits funcionando durante horas reciben subsidios superiores, mientras familias vulnerables apenas logran un ahorro limitado en sus recibos de luz.
La problemática se agrava en colonias populares de Cancún, Playa del Carmen, Chetumal y Felipe Carrillo Puerto, donde muchas viviendas carecen de aislamiento térmico adecuado y utilizan techos de lámina o concreto sin ventilación.
A ello se suma el uso de aparatos antiguos con alto consumo eléctrico, situación que incrementa el gasto energético y golpea directamente la economía familiar.
Sectores empresariales y especialistas han insistido en la necesidad de revisar el esquema tarifario de Quintana Roo ante el aumento sostenido de temperaturas provocado por el cambio climático.
No obstante, la discusión permanece atrapada entre criterios técnicos de la CFE, decisiones políticas y limitaciones presupuestales.
El debate de fondo ya no gira únicamente sobre tarifas eléctricas, sino sobre desigualdad energética: quién puede pagar por vivir en condiciones soportables y quién debe limitar el uso de energía aun bajo temperaturas extremas.
En uno de los estados más calurosos y húmedos del país, el subsidio eléctrico continúa siendo insuficiente para los sectores que más lo necesitan.






















