Por Victoria Castro Chávez
CHETUMAL, Quintana Roo.— La ampliación del programa de créditos a tasa cero impulsado por la Secretaría de Desarrollo Económico (SEDE) de Quintana Roo enfrenta una realidad financiera que mantiene fuera del sistema formal de financiamiento a cientos de pequeños comerciantes y emprendedores: los adeudos bancarios y los registros negativos en Buró de Crédito.
Aunque recientemente el Gobierno del Estado anunció el fortalecimiento de este esquema de apoyo para negocios del sur y centro de Quintana Roo, uno de los principales requisitos para acceder al financiamiento es contar con historial crediticio viable y documentación financiera actualizada, condición que muchos pequeños empresarios actualmente no pueden cumplir.
Información expuesta por funcionarios de la propia Secretaría de Desarrollo Económico señala que cerca del 50 por ciento de los emprendedores que solicitan financiamiento presentan problemas relacionados con su historial crediticio, situación que termina limitando o impidiendo la autorización de préstamos.
El problema se ha convertido en un obstáculo recurrente para pequeños comerciantes que buscan capital para reactivar inventarios, ampliar operaciones o enfrentar gastos básicos de funcionamiento, especialmente en municipios donde persisten rezagos económicos y bajos niveles de liquidez.
En ciudades como Chetumal, Bacalar y Felipe Carrillo Puerto, numerosos negocios familiares continúan arrastrando afectaciones derivadas de la pandemia, incremento en costos operativos y disminución del consumo.
Estas condiciones obligaron a muchos propietarios a recurrir a créditos personales, tarjetas bancarias o financiamiento informal para sostener sus actividades económicas.
Sin embargo, los atrasos en pagos y el sobreendeudamiento terminaron reflejándose en Buró de Crédito, convirtiéndose ahora en una barrera para acceder a los nuevos programas gubernamentales de financiamiento.
La Comisión Nacional para la Protección y Defensa de los Usuarios de Servicios Financieros (CONDUSEF) ha advertido además un incremento en reclamaciones relacionadas con productos financieros en Quintana Roo, principalmente por créditos, tarjetas y problemas de cobranza.
Aunque aparecer en Buró de Crédito no implica automáticamente quedar excluido del sistema financiero, tanto instituciones bancarias como programas públicos sí toman en cuenta factores como morosidad, capacidad de pago y antecedentes de incumplimiento antes de autorizar recursos.
La paradoja para muchos comerciantes es que justamente quienes más necesitan financiamiento para recuperarse económicamente son quienes enfrentan mayores dificultades para acceder a él.
A ello se suma que una parte importante de los pequeños negocios opera parcialmente en la informalidad o carece de estados financieros sólidos, situación que complica aún más los procesos de validación y acceso al crédito.
Especialistas consideran que, mientras no existan mecanismos de financiamiento más flexibles para pequeños emprendedores con problemas de historial crediticio, una parte importante de la economía local continuará dependiendo de esquemas informales de financiamiento o permanecerá limitada para crecer.
El escenario refleja además las dificultades estructurales que enfrentan miles de pequeños negocios en Quintana Roo para integrarse plenamente al sistema financiero formal, particularmente en municipios del sur del estado donde la recuperación económica continúa siendo lenta y desigual.






















