Chetumal.- Necesario, pero de manera urgente, es que nuestro máximo órgano de hacer Leyes, es decir, el Honorable Congreso del Estado de Quintana Roo elabore una ordenanza para definir el verdadero papel que deben seguir las famosas y reconocidas “primeras damas”, llámese de la administración estatal o municipal, ya que a últimas fechas varias de estas pretenden incursionar a la vida política estatal cuando su único mérito ha sido el despilfarro, a manos llenas, los recursos económicos del pueblo.
Nunca como ahora, después de 4 décadas, en Quintana Roo habíamos visto como primeras damas insistan en incursionar a la vida política con tanto esmero, quizá la primera excepción se vivió cuando la primera dama, del ex gobernador, Joaquín Hendricks Díaz, María Rubio, intentó ser diputada pero fracasó en su intento.
Hoy vemos con suma preocupación que primeras damas municipales, verbigracia como la de Bacalar, Rossina Castillo de Contreras ó la de Cozumel, Gina Ruiz de Marrufo, andan en una intensa y, presumiblemente, encubierta campaña proselitista, entregando diversos apoyos de las administraciones de sus esposos.
Debemos admitir que a las citadas damas se les da con suma naturalidad el arte de hacer política, pero lejos están de entender que su principal función es el de realizar un trabajo voluntario, honorario y sin llamar la atención, porque al final de cuentas los recursos económicos que erogan son los que deberían ejercer sus respectivos esposos, quienes ellos sí, fueron electos por el pueblo.
El perfil que deben tener “las primeras damas” son de señoras amas de casa o profesionistas que no han ejercido su carrera, y que a la sombra de su esposo llegaron a formar el rostro humano que ahora identifica la sociedad pero que no tienen una carrera política porque simple y sencillamente nunca han surcado el fango para hacer “grilla”.
Habría que decirle a estas “¨primeras damas” que sigan el ejemplo de verdaderas PRIMERAS DAMAS, como la esposa del ex gobernador, Mario Villanueva Madrid, Isabel Tenorio o la pareja del ex gobernador, Félix González Canto, Narcedalia Martín, que por una verdadera labor altruista dejaron huella en la corta vida de Quintana Roo y que hasta el día de hoy son recordadas con agrado.
Sería fácil construir carrera política a cualquier “primera dama” de los 10 municipios de Quintana Roo porque tienen la oportunidad de entregar apoyos por doquier, contrario a lo que ocurre con ciento o miles de jóvenes quintanarroenses que tienen que caminar la milla para incursionar en el servicio público y de ahí ver si la diosa fortuna de la suerte les sonríe para comenzar una carrera política.
Entonces señores diputados, consideramos que lo justo es que todas las mujeres caminan sobre piso parejo y no algunas por ser cónyuges de presidentes municipales puedan entregar despensas, lámina u otro tipo de apoyo para cimentar su imagen personal.
Si de eso se trata, entonces habría que llamar a sus esposos para que soliciten licencia a su cargo.




















