servicios generalesPor Mario Castillo Rodríguez

La “Balanza” nos obliga poner a la opinión pública la oscura historia de un deplorable tipejo, mejor conocido como “La Chona” y de nombre Agustín Tuz Oy, que en un puesto de bajo nivel y escondido en un endeble tinglado del empolvado patio, con más de 30 años trabajando en la Dirección de Servicios Públicos Municipales del ayuntamiento de Othón P. Blanco, ha acumulado fortuna gracias a una flamante carrera delictiva al amparo de sus superiores fungiendo como encargado de Imagen Urbana, donde a lo largo de más de cinco administraciones ha permanecido sin que nadie tenga el poder, ni siquiera la intención, de removerlo.

¿Cuáles serán los motivos?

Y si lo extraño es el por qué o quienes le brindaron protección en administraciones municipales pasadas, lo curioso es que en la actual este cuestionado personaje mantiene una cercana relación con el secretario general del Ayuntamiento Jorge Aguilar Cheluja, y aquí sobra mencionar que es del dominio público que las decisiones tomadas por el ex diputado suplente, merecen toda la atención y respaldo del presidente municipal Eduardo Espinosa Abuxapqui.

No obstante, vale la pena aclarar que en campaña el actual Alcalde capitalino tuvo conocimiento de las oscuras prácticas de Tuz Oy, comprometiéndose a tomar cartas en el asunto al tomar las riendas del Ayuntamiento, pero a dos meses de distancia las cosas siguen igual.

Las tranzas de “La Chona”

Durante ya más de cinco administraciones en el municipio othonense, “La Chona” ha tenido a su cargo vehículos y personal suficiente no solo para cumplir – o más bien mal cumplir-, la encomienda asignada, sino para hacer de las suyas por todos los medios que le sean disponibles, y así poder llevarse unos cuantos miles más a su bolsa y -desde luego- la de sus jefes, tal y como sucedía en los tiempos de Roger Contreras, quien como Director de Servicios Públicos municipales recibía cada sábado la modesta cantidad de 5 mil pesos producto de la ordeña del combustible destinado para la operación de autos, camionetas, camiones recolectores de basura, maquinaria pesada, etc., etc.

Y esta –la ordeña de combustible-, es una práctica que sigue dejando jugosas ganancias a “La Chona”, pues fuentes extraoficiales dieron datos a un servidor de los días y horas en que tanto el diésel y la gasolina son vendidos a particulares.

Como dato particular se mencionan los camiones que están estacionados en las cercanías de la calle Tela con Naranjal (a espaldas del Bachilleres Plantel 2), que son abastecidos con el diésel del ayuntamiento que Tuz Oy se roba y manda a vender con sus compinches.

También se pueden señalar los camiones urbanos propiedad de Manuel Gómez –ubicados frente a la escuela Kohunlich de la colonia ampliación Solidaridad- , que diariamente circulan con la gasolina que le provee “La Chona”.

Asimismo, las cuadrillas de trabajadores que están bajo su cargo para labores exclusivas del ayuntamiento othonense, son usadas los domingos y los días que sean necesarios para las tareas de mejora y mantenimiento del templo ubicado a espaldas de las canchas del Instituto Tecnológico de Chetumal (ITCH), al que el oscuro personaje acude frecuentemente a lavar sus culpas con el creador.

Ni que decir del “modesto ranchito” que el “hermano Agustín” posee en las faldas de la carretera que conduce al poblado de Luis Echeverría, ubicado justo en la curva que está antes de la desviación que conduce al poblado de Raudales, que desde luego ha adquirido con los dineros de sus negocios chuecos, terreno que en su momento fue aplanado y nivelado con maquinaria de los Servicios Públicos Municipales, y que también recibe mantenimiento constante con personal del Ayuntamiento de capitalino.

Hasta la comida es “bisne”

Pero como aquí el negocio es redondo, hasta los pocos recursos que son destinados para dar alimento a las cuadrillas que laboran incluso en horarios nocturnos, reciben una pequeña mochada por parte del astuto Agustín, quien ofrece a los trabajadores de Imagen Urbana alimentos demasiado racionados y poco confiables para su salud con tal de ganarse “una lanita más”.

Los finos modales de “La Chona”

Y por si fuera poco, también se comenta que “La Chona” ha incurrido en delitos como acoso sexual ya que ha encontrado en su cómodo puesto la manera de satisfacer sus bajas pasiones, pues siempre está rodeado de jovenzuelos a los que condiciona el trabajo a cambio de “pequeños favores sexuales”, y quienes no cumplen los requisitos son despedidos a diestra y siniestra y sin nadie tome cartas en el asunto. Vaya que el sujeto de “finos modales”, con costumbres eclesiásticas, es toda una fichita.

Otros negocitos de “La Chona”

Los datos recabados hablan también de la venta indiscriminada de escombro propiedad del municipio, donde “La Chona” a cambio de 200 pesitos (50 para el chofer del volquete y 250 para él) hace llegar hasta el domicilio de quien así lo solicite, aun y cuando esta ayuda es y debe ser proporcionada en forma gratuita por el municipio.

La renta de maquinaria pesada, los trabajos de jardinería y mantenimiento de áreas verdes a particulares, ex funcionarios y hasta actuales funcionarios del ayuntamiento de Othón P. Blanco (de los cuales en entregas posteriores daremos a conocer sus nombres), dejan de igual manera jugosas ganancias a Tuz Oy.

Sin duda, este cuestionado y “fino sujeto” ha encontrado su “modus vivendi” en esa pequeña pero muy importante área de los Servicios Públicos Municipales llamado Imagen Urbana, y lo alarmante es que nadie tome cartas en el asunto, que incluso el propio Eduardo Espinosa Abuxapqui tenga conocimiento y no haya hecho nada al respecto.

Y es tanto el valemadrismo de “La Chona”, que incluso el pasado Día del Bombero, recibió de manos del Presidente Municipal la cantidad de 25 mil pesos para que éste repartiera entre sus subalternos a modo de incentivo, dinero que jamás llego a los tristes trabajadores y quienes simplemente fueron agasajados por Agustín con unas tristes caguamas y un raquítico ceviche, que poca.

Será cierto lo que tanto se vocifera respecto a “La Chona”, pues la gran mayoría del personal de dicha área señala abiertamente que “tiene a todos los jefes agarrados de los huevos”.

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