Nicolás Lizama
Por salud mental, todo servidor público debería tener su punto de desfogue, su punto de fuga.
No sé, rascarse la panza o escarbarse los mocos de la nariz, al menos, pero deberían contar con un recurso que les permita reoxigenar el cerebro para no cometer tantos deslices que luego, a la larga -visto está- terminan arruinándoles la vida.
Sé de algunos que son poetas, de clóset al menos, ya que les da penita exhibir sus creaciones, o sea, les da cus-cus abrirle el alma al público.
Sé de otros que se refugian en el deporte, aun cuando, atléticamente hablando, estén p’al perro, cosa que vale sorbete ya que el chiste es recrearse.
Otros se regodean en la música, como es el caso del compich Guillermo Canul, al que frecuentemente le entra lo bobmarleano y le rasca con singular enjundia a la guitarra.
Un pasatiempo sano, relajante, entre los servidores públicos, es necesario para luego no andar lloriqueando por los errores cometidos en el diario trajín de la encomienda que ha sido puesta entre sus manos.
No todo en esta vida es el trabajo.
PD.- Hasta salir a caminar un rato al boulevard, “bulecas”, como le llaman los chavos, es totalmente relajante.
Hablando de calamidades
Nico Lizama Y quiere ser diputado federal. ¡Je, je, je!. !Hágame el cabr… favor!. Quién sabe cuántas telarañas trae este cristiano en la cabeza. Llego de pura chiripa...





















