Nicolás Lizama
Es demasiada la exigencia.
A menos que sea de a mentiritas, bien, muy bien, requetebién, con tal de guardar las apariencias.
Porque, a rajatabla, es difícil encontrar tanta luz en un espécimen de tal naturaleza.
Hay tanta chapuza en el medio, que es difícil, por no decir imposible, que exista algún “pan grande” que no haya torcido el rumbo de la realidad para cristalizar sus metas.





















