Nicolás Lizama
Con la muerte de don Nassim Joaquín desaparece toda una época en la política quintanarroense.
Conocido como el Tatich, fue quizá el más influyente de todos quienes habitamos en esta parte del planeta tierra.
Políticos, artistas y cuánto famoso llegará a Cozumel tenían como objetivo riguroso ir a verlo y pasar lista de presentes.
Por encima de todas las cosas don Nassim era un caballero. Era un personaje que lo mismo platicaba con el presidente de la República, que con el modesto paletero que cruzaba frente a su negocio y se detenía a saludarlo.
Tuve el privilegio de tratar con él y puedo reafirmar los buenos comentarios que de él circulan en las calles. Gente de todos los estratos sociales vierten comentarios positivos a diestra y siniestra.
Apenas circuló la noticia de su deceso, las redes sociales se saturaron de inmediato.
Esta fue una de las poquísimas ocasiones en que se registra este fenómeno tan escasamente visto antes.
Descanse en paz don Nassim, quien fuera el más universal de los quintanarroenses.





















