Por Victoria Castro Chávez
BACALAR, Quintana Roo.— El crecimiento turístico, la expansión inmobiliaria y décadas de rezagos en la regularización territorial mantienen a Bacalar como uno de los municipios de Quintana Roo con mayores conflictos relacionados con la tenencia de la tierra.
Reportes de autoridades ejidales y programas estatales de regularización señalan que persisten asentamientos irregulares, disputas por predios de alto valor turístico y cientos de familias que aún carecen de certeza jurídica sobre sus propiedades.
Uno de los principales focos de preocupación es la venta irregular de terrenos, particularmente en zonas cercanas a la Laguna de Bacalar y áreas de expansión urbana. El Ejido Bacalar ha advertido en diversas ocasiones sobre la comercialización de lotes sin la documentación correspondiente y se ha deslindado de algunos desarrollos promovidos por particulares e inmobiliarias.
La situación ha incrementado el riesgo de fraudes y conflictos legales entre compradores, posesionarios y propietarios ejidales, generando incertidumbre sobre la legalidad de diversos predios.
A esta problemática se suman los rezagos históricos en la escrituración de tierras en comunidades rurales del municipio. Algunas localidades permanecieron durante décadas sin procesos formales de regularización, limitando el acceso de las familias a programas gubernamentales, infraestructura y servicios básicos.
Para atender esta situación, el Gobierno del Estado, a través de la Agencia de Proyectos Estratégicos de Quintana Roo (AGEPRO), mantiene programas orientados a otorgar certeza jurídica a familias asentadas en predios ejidales y avanzar en el ordenamiento territorial.
Otro de los conflictos se concentra en terrenos ubicados en la zona lagunar, donde durante los últimos años se han desarrollado litigios relacionados con predios considerados estratégicos por su potencial turístico y urbano.
Especialistas señalan que la presión inmobiliaria se ha intensificado con el crecimiento turístico de Bacalar y el aumento en el valor de la tierra, fenómeno que ha acelerado la demanda de terrenos y la expansión de nuevos asentamientos.
Sin embargo, la falta de regularización continúa siendo uno de los principales obstáculos para el desarrollo ordenado del municipio, ya que en muchos casos la ausencia de escrituras impide la introducción de servicios como agua potable, drenaje, electrificación y pavimentación.
Además, organizaciones ambientalistas han advertido que el crecimiento descontrolado y los asentamientos irregulares podrían generar afectaciones al ecosistema de la Laguna de Bacalar, considerada uno de los principales atractivos naturales de Quintana Roo.
Aunque autoridades estatales y ejidales mantienen procesos de conciliación y regularización, especialistas consideran que la solución definitiva aún enfrenta importantes desafíos debido a la complejidad agraria, la presión inmobiliaria y el constante crecimiento turístico que registra el municipio.






















