Por Felipe Hernández
Dentro y fuera del gabinete estatal ha ido tomando fuerza el motivo de la violenta represión a campesinos de La Esperanza, José María Morelos, para «liberar» a dos trabajadores de la Secretaría de Desarrollo Social: se metieron con la secretaria equivocada.
Uno de los trabajadores retenidos escribió en sus redes sociales: «Banda!!! Me encuentro en la comunidad de La Esperanza, Q. Roo!!! No he muerto ni nada, pero nos quitaron la camioneta y no nos dejaran salir de aquí hasta que les reparen la carretera a esta comunidad… Así que si alguien le puede hacer llegar esta publicación a Rocío Moreno Mendoza…»
Sí, lo que no midieron los campesinos de La Esperanza es que se estaban metiendo con la poderosa e influyente «encargada» de despacho de la Secretaría de Desarrollo Social, cuya fuerza en el gabinete sufren varios de sus colegas. Si no hay titular de Secretaría o dependencia que se atreva a cuestionar a la poderosa «encargada» de despacho, ¿cómo se le ocurrió a los campesinos de La Esperanza retener a dos de sus trabajadores? Ese fue su error.
Sólo así se explican dentro y fuera del gabinete que el gobernador Carlos Joaquín se haya apartado de su habitual tolerancia y haya aceptado un operativo con casi 80 policías que en más de 20 patrullas irrumpieron de madrugada en la abandonada, tranquila y paupérrima La Esperanza para «liberar» a los dos trabajadores de la Sedeso retenidos y de paso detener a dos humildes campesinos que fueron sacados a golpes y trasladados como si se tratara de peligrosos delincuentes.
Desde ayer mismo El Punto sobre la i difundió un vídeo donde una mujer narra cómo los enviados de Jesús Alberto Capella Ibarra hicieron su violenta incursión en La Esperanza. Y en las gráficas que acompañan este texto puede apreciarse la huella de un golpe en el rostro de uno de los detenidos.
No ha faltado, en las horas posteriores al operativo policial en La Esperanza, quien rememora y compare: en los inicios del gobierno de Félix González Canto cientos de campesinos bloquearon la carretera Bacalar-Felipe Carrillo Puerto para demandar acciones públicas en sus comunidades. Sara Latife Ruiz Chávez, entonces secretaria de Planeación y Desarrollo Regional, fue a quedarse voluntariamente «como rehén» para que se levantara el bloqueo y mientras se negociaban las demandas planteadas. Horas después regresó a su oficina. No fue necesario ni un toletazo y nadie sufrió ni un rasguño.





















