Chetumal.- Para nadie podría pasar desapercibido que los resultados que arrojó la jornada electoral del domingo pasado movió el escenario político de Quintana Roo. Máxime ahora que restan menos de diez meses para que arranque el proceso electoral donde se elegirá al octavo gobernador de Quintana Roo, a los diez presidentes municipales y a los 25 diputados que integrarán la XV legislatura del Congreso local.
Una verdadera revuelta generó entre los partidos y grupos políticos los resultados que se dieron en la reciente elección intermedia federal, donde se ungió a los tres diputados que representarán a Quintana Roo en el Congreso de la Unión. En las mesas de análisis, el triunfo de José Luis Toledo Medina, Arlet Mólgora Glover y Remberto Estrada Barba pasó a segundo término. Ahora todos se preparan para la elección local con la novedad del surgimiento de un nuevo invitado, un invitado que no estaba contemplado en ninguno de los escenarios posibles.
Nos referimos al advenimiento del Movimiento de Regeneración Nacional (Morena), mismo que fundó el dos veces candidato a la Presidencia de la República por el Partido de la Revolución Democrática (PRD) y exjefe de gobierno del Distrito Federal, Andrés Manuel López Obrador.
Sin gastar muchos recursos económicos y sin postular candidatos de renombre, Morena se convirtió el pasado fin de semana en la segunda fuerza política de Quintana Roo, solo por debajo del PRI, pero, por encima de los partidos tradicionales como el PAN, PRD, PVEM, Panal, PT, Movimiento Ciudadano y muy lejos de los dos que buscaban su registro igual que Morena: el Humanista y Encuentro Social.
El posicionamiento que ganó Morena el domingo 7 modificó el escenario local, tanto al interior como exterior del PRI, quien ha gobernado Quintana Roo desde su promulgación como Estado Libre y Soberano, en 1974.
Ahora, a menos de ocho meses de que los partidos elijan a sus candidatos; a diez meses de que se celebren las campañas proselitistas, y; a solo un año de la jornada electoral, ya se avizora en nuestro estado el surgimiento y, en ciertos casos, el reacomodo de algunos grupos afines a López Obrador que, en los últimos años, se mantuvieron alejados de los reflectores y que decidieron abandonar la causa del PRD en Quintana Roo.
Seguramente, hoy más que nunca, el PRI tendrá que cerrar filas entre sus grupos políticos porque, de lo contrario, podría llevarse una mayúscula sorpresa en 2016. También deberá revalorar sus alianzas, en especial, la que mantiene hoy con el PVEM para conservar el poder.
En contraparte, partidos políticos como el PRD, PAN, Panal, Movimiento Ciudadano y Encuentro Social tendrán que reorganizarse y reinventarse si es que quieren ser una opción para tener verdaderas opciones de triunfo en el 2016.
En lo que respecta al Partido del Trabajo y la Humanista, se da por descontada su desaparición del elenco nacional, pero, no se puede descartar la migración de varios de sus cuadros a Morena o Movimiento Ciudadano.
Y no se puede descartar, esa migración ni la de perredistas, priistas y de otros colores desencantados con sus centros de mando, en especial si se concreta una potencial coalición entre el partido de López Obrador y el que comanda Dante Delgado, ahora que se convirtieron en los dos principales ganadores del 7 de julio, lo mismo a nivel nacional que en Quintana Roo.
Lo que es un hecho que a partir de ahora, la candidatura del Morena a la gubernatura de Quintana Roo se encuentra bien cotizada y quizá sea subastada al mejor postor, aunque no se debe descartar que AMLO resucite a uno de sus grandes aliados que tuvo en las elecciones de febrero del 2010, quien, al igual que él, ya fue dos veces candidato, en este caso a la gubernatura.
Tal parece que la campaña mediática “Morena, la esperanza de México” llegó para quedarse y no podría descartarse en escenarios locales como el nuestro, donde los quintanarroenses han arropado al “El Peje” en dos elecciones presidenciales seguidas, al grado de haber superado a los candidatos del PRI, en ambas ocasiones.
En cuanto a los números finales de la jornada electoral se puede presumir que el verdadero triunfador fue el abstencionismo, ya que únicamente salieron a votar 375 mil quintanarroenses de más de un millón de empadronados.
José Luis “Chanito” Toledo, con casi 80 mil votos (PRI-PVEM), y Arlet Mólgora con más de 41 mil votos, fueron los candidatos con mayor aceptación. El independiente Andrés Ruíz Morcillo, por el distrito 02 de nuestro estado, deja un gran precedente al contabilizar más de 10 mil votos. Por su parte, con sus seis mil 300 votos, el petista Mauricio Morales Beiza se convirtió en el candidato del PT con mayor votación, pero, su partido está en riesgo de desaparecer del escenario político al no alcanzar el tres por ciento que exige la ley electoral.
Los grandes perdedores fueron el PAN y el PRD, lo que obligaría a sus dirigencias nacional y estatal a hacer un análisis interior de lo que les pasó este domingo 7 de junio. Sus agrupaciones no sólo no ganaron ni dieron muestra de competencia, sino que continúan deslizándose por el tobogán de los partidos desahuciados.
Tiempo de especulaciones, rumores, pero sobre todo, a los “amarres” de quienes pretenden gobernar Quintana Roo en los próximos años.




















