Juan Alejandro Rodríguez Hernández[1]
La historia oral es un recurso de comunicación social, de transferencia de identidades, de transmisión de valores; es un elemento cultural donde se finca la memoria de distintas sociedades de todos los tiempos. En general, la historia oral es una de las formas más consistentes de retener el pasado recreándolo y haciéndose presente en la tradición de las y los abuelos de propalar cuentos, leyendas, historias, fábulas o mitos a las y los más jóvenes o niños/as, cuyos contenidos y significados se asocian con la cohesión, revitalización y lecciones de vida, de formación educativa para todos los miembros de las sociedades o grupos donde ésta existe. Dada su relevancia, a continuación, se presenta el mito Jomshuk, que refiere a la divinidad del maíz entre la cultura popoluca, que fuera relatado por el Sr. Jesús Sagrero Pascual, originario del municipio de Soteapan, Ver., en el año 1995, durante el trabajo de campo a propósito del Proyecto Sierra de Santa Marta.
Un día, Blanca Flor, madre de Jomshuk, le cuenta a su progenitora que su hijo llora bastante porque tiene hambre. La señora pide a Blanca Flor le regale a su hijo para comérselo, ante lo cual Blanca Flor prefiere matar a Jomshuk. Lo hierve y posteriormente lo lleva a triturar en el molino. La masa producida la arroja al río, donde la pepesca (un pez) lo encuentra y se lo come. Después, la pepesca se encuentra con la iguana, quien, para obtener esa masa, le abre y le cose la panza a la pepesca, razón por la cual ahora -dicho pez- tiene una cicatriz en esa parte del cuerpo. Dentro de la masa se formó un huevo, que la iguana deposita en la punta de un árbol.
Posteriormente, la abuela y el abuelo de Jomshuk van a “mateyahualar” (pescar con red) al río, al inclinarse miran que en la superficie del agua se vislumbra un huevo, por lo que meten la red con la intensión de atraparlo, una y otra vez lo hacen, pero todo resulta en vano pues no es más que un reflejo. Así estuvieron un buen rato, hasta que el abuelo logra observar la causa de su fracaso. Fue entonces que suben al árbol y lo atrapan. El abuelo intenta comerlo empero la abuela lo impide. Deciden llevarlo hacia su casa, la abuela lo guarda en un baúl. A los siete días, el huevo se revienta y aparece un niño. Siete días después, el niño desea comer y encuentra un pedazo de copal blanco en una canasta, alimento que toma y logra apaciguarle tal necesidad.
El niño permanece con los abuelos. En una ocasión, los abuelos mandan al pequeño a traer agua y pescar, proporcionandole un arco, fecha y anzuelo. Jomshuk estaba ulcerado de sus extremidades inferiores. Esta situación generaba la molestia constante por parte de los mismos peces, de hecho, la iguana acostumbraba a golpearle con la cola. Por ello, Jomshuk coge a la iguana, la avienta con fuerza y la mata; por lo que la abuela se irrita y le exige a Jomshuk que la reviva, éste obedece la orden. El ruido que provocaba el Cheresco, pájaro que era concebido por los abuelos como una gallina de su propiedad, también le molesta a Jomshuk y lo mata. La abuela vuelve a encolerizarse y reclama nuevamente que lo reviva.
A los abuelos les retorna la intención de comer a Jomshuk, entonces éstos riegan frijol en el suelo para que su nieto lo levante, en tanto se dirigen al río a afilarse sus dientes “para cortar los huesos de Jomshuk”. Pero como Jomshuk “es poderoso y pícaro”, llama a unos pájaros, a quienes pide su ayuda. Se encamina con dirección al río para observar a sus abuelos que -apresuradamente- afilaban sus dientes. Y alcanza a escuchar que ambos se preguntaban: “¿ya están buenos tús dientes para cortar los huesos de Jomshuk?”. Con mucho cuidado se retira del lugar. Llega a su casa y se acuesta en una troja evitando el sueño, pues, no tardarían en llegar sus abuelos. Minutos después, la abuela pregunta a Jomshuk: “¿estás dormido?”, él contesta: “no tengo sueño”. Así fue durante varias veces. Cuando Jomshuk ya no respondió, fue porque había huido de la troja a través del caballete, no sin antes llamar a un vampiro, dejándole en el sitio donde anteriormente estaba acostado, con la idea de que atacara a sus abuelos. El primero en subir fue el abuelo, creyendo que su nieto estaba dormido; al acercarse a la cama fue letalmente atacado por el vampiro, cercenándole el cuello, la sangre comenzó a gotear, entonces la abuela comenzó a lamer el líquido creyendo que era de su nieto. Al probar la sangre, la anciana habla dirigiéndose a su esposo: “ay viejo y usted que estaba ya comiendo al nieto”. Al no recibir respuesta sube a ver qué pasa. Al darse cuenta de lo sucedido exclama: “¡ay condenado demonio, ahora sí, vayas a donde vayas, te tengo que seguir!”.
Jomshuk ordena al tlacuache que queme la selva y se sube a una mata de coyol. Al ver a su abuela acercarse, arguye: “no me coma, venga para que vea la lumbre que bonita está”. Cuando llega la abuela, Jomshuk brinca hacia donde no había fuego. La anciana se quema, convirtiéndose en pura ceniza. Jomshuk envuelve la ceniza y le dice a una lagartija de nombre Juan: “vas a llevar esto (el bulto) y lo vas a meter al mar, pero no lo desates”. En el camino Juan se encuentra a Félix -otra lagartija- quien se ofrece en llevar la ceniza, Juan se niega pero Félix insiste: “déjalo porque tu toses y yo camino rápido”. Accede y repite las indicaciones de Jomshuk. Cuando Félix se encuentra en la orilla del mar, ante la zozobra, desata el embalaje para saber cuál era su contenido y descubre, con sorpresa, que había moscas, zancudos, chaquistes (moscos pequeños) y víboras, ya no ceniza. Los insectos volaron inmediatamente y la serpiente huyó.
Jomshuk decide vengar la muerte de su padre, quien había sido asesinado por el rayo. Antes de emprender tal acto, decide visitar a su madre. Al llegar a su casa, ésta se encontraba bordando en la sombra de un naranjo, Jomshuk camina sigilosamente y le tapa los ojos con sus manos, preguntando: “ahora dime, ¿quién soy?”. La madre menciona varios nombres, sin lograr acertar, entonces su interlocutor pregunta: “¿no te acuerdas a quién moliste y echastes al mar?”. Aclarada la incógnita, Jomshuk le pide a su madre que deje de bordar y vaya a buscar tierra negra, roja y blanca. Cumplido el mandato, pide sea bañado con ese material. De la tierra blanca surge el maíz blanco, de la negra el maíz negro y de la tierra roja el maíz colorado.
Después Blanca Flor siembra el maíz, cuando apenas se estaba desarrollando aparece un fuerte viento, “el masaawa”, provocando el quiebre y caida de la milpa[2]. Con un gesto de desagrado, Blanca Flor le reclama al “masaawa” dicha actitud, exigiéndole lo levántase. El viento lo enhiesta, pero como estaba quebrado “lo empata”. El viento tiene algunos aliados que le ayudan a dañar la milpa: “el mapache, el tejón y la ardilla son perros del masawa, por eso ahora lo perjudican, porque así fue en aquél tiempo”.
Jomshuk, en busca de venganza, se dirige al mar donde se encuentra con una tortuga, a la cual le pide le ayude para atravezar el ancho y profundo mar. La tortuga acepta, sin embrago, su rendimiento no fue el esperado, al poco tiempo de haber avanzado señala con angustia: “no te aguanto Jomshuk, se me esta quebrando el pecho”, por lo que se ven obligados a retornar. Allí trata con otra tortuga de mayor tamaño, consiguiendo llegar a la meta. Jomshuk comienza a tocar el caparazón de la tortuga, “y se oía wenj, wenj”. Los hijos del rayo se molestan seriamente y mandan a llamar a Jomshuk para que comparezca ante las autoridades del lugar, Jomshuk les ignora. Los rayos le preguntan: “¿quién eres?”, Jomshuk contesta: “yo soy el que miraís, que sale como canastilla y como la rodilla”, entonces los rayos provocan fuertes lluvias para presionarlo. Entonces, Jomshuk le pide a la araña que le teja una casa para refugiarse y seguir tocando, “wenj, wenj”.
El rayo ordena “a sus policías” que lo detengan y lo encierren en la cárcel donde había varios guajolotes. Cada vez que bailaba un guajolote se escuchaba como si apareciera el trueno de un rayo. Jomshuk les dice que él pronto será “comida de los ángeles de la tierra”, motivo por la cual ahora “es buena comida”. Los guajolotes le ayudan a salir de ese sitio, le instalan donde habían bastantes flechas que se movían solas. A éstas les comenta lo siguiente: “de hoy a mañana ustedes pueden moverse para ensartar a los peces”, con esas palabras logra paralizar a las flechas. De ese sitio, lo envian a donde estaba un considerable número de culebras, al entrar les anuncia: “ustedes arrastran la tierra hacia el monte, de la sierra vienen los hombres. El que piensa mucho y el que piensa menos ahí lo aprovechan”. Es debido a ello que, en la actualidad, la persona que piensa varias cosas al momento de enfrentarse a una víbora ésta ya no la muerde[3].
Los rayos deciden arrojarle piedras que no hacen ruido, y Jomshuk se las regresa, pero con el ruido del “crunchi” (nombre onomatopéyico de un pájaro). Después de varios intentos, los rayos logran atrapar en una hamaca a Jomshuk y lo mecen, sin ocasionarle el más mínimo daño. Entonces, Jomshuk es quien somete a los rayos en la hamaca, la mece. Ordena a la tuza que produzca un hoyo en la tierra exactamente debajo del espacio en donde estaba la hamaca y a los gusanos les pide cortar las partes en que se sostiene dicha hamaca, causando así el sepulcro de los rayos. El único sobreviviente es el “viejo rayo”, padre de los otros rayos, quien derrotado ofrece sus disculpas y su perdón a Jomshuk, arguyendo: “si me dejas, yo el día de mañana soy el que te mojará la cabeza y todo”. Jomshuk lo perdona.
Con lo anterior, Jomshuk encuentra los huesos de su padre, los recoge y los une, posteriormente brinca siete veces sobre el cuerpo del mismo para revivirlo. Jomshuk manda a Juan -la lagartija- “dile a mi mamá que no este triste porque su marido está vivo y que se ponga alegre y baile”. A medio camino Juan se topa nuevamente con Félix, quien le pregunta hacia donde se dirige. Juan responde con la verdad y Félix se ofrece nuevamente en ir, dado el padecimiento de Juan (la tos).
Cuando Félix se entrevista con Blanca Flor tergiversa la información y comenta: “dice Jomshuk que te pongas contenta, alégrate, baila y cometé la tierra”. Blanca Flor hace lo indicado y al comer la tierra, su esposo muere irremediablemente. Jomshuk se exalta y le reclama a Juan, pero él le cuenta lo sucedido con Félix. Estando frente a Félix, por haber mentido, “le saca la lengua y se la parte”. Por eso ahora dicha lagartija tiene dos lenguas y comparte el nombre popoluca de “agatsuus”, que significa “mentiroso”. Así pues, Jomshuk se va al salto del mar, donde vive hasta el día de hoy.
[1] Antrópologo Lingüista, Trabajador Social y Maestro en Gestión y Administración en Sistemas de Salud
[2] Antiguamente, “el maíz era como la planta del plátano, no estaba empatada de la caña, era todo recto”, aclara el señor Jesus Sagrero.
[3] Respecto a esto, algunos pobladores creen que “la culebra no pica al que piensa mucho, cualquier cosa que sea”.






















