Bacalar.-“Acá en el pueblo a pesar de que somos pobres comemos bien, pues tenemos: maíz, frijoles, vegetales, pollos, borregos y becerros, por lo que podemos hacer: un mole, comer un filete de borrego asado con tortillas hechas a mano acompañadas de un pico de gallo con chile habanero o unos frijolitos de la olla con queso”; afirma un campesino preocupado por la cuarentena de la gente pobre en Chetumal. Quién además se siente bendecido por que hoy está lloviendo a cántaros y podrá realizar su siembra, a pesar de vivir en tiempos de cuarentena por el Covid-19.
Intensas lluvias se están registrando el día de hoy en las comunidades del Municipio de Bacalar y Othón P. Blanco, a pesar de que el pronóstico del tiempo de la CONAGUA, auguraba un día seco con temperaturas cercanas a los 40 grados centígrados, por lo que se preveía que los incendios activos intensificarán su capacidad de combustión de la selva; sin embargo, estas lluvias han disminuido el número de incendios activos, dando un respiro al personal de CONAFOR y a los campesinos, que en la mayoría de los ejidos de Bacalar se encontraban este día controlando incendios.
Esta temporada de estío, que en realidad es la estación de la primavera, se ha caracterizado por temperaturas elevadas, cercanas a los 40° Centígrados, lo que ha ocasionado que en las selvas quintanarroenses haya escasez de agua, al secarse lagunas interiores y aguadas, lo que provoca la muerte de gran cantidad de animales de la vida silvestre.
En el mismo sentido, estas altas temperaturas, en una estación del año que debería de ser de clima benigno, provoca que los productores ganaderos y agricultores tengan pérdidas importantes, pues los primeros se ven obligados a acarrear agua y los agricultores al quemar sus predios para preparar la siembra se tengan que enfrentar a los incendios forestales, razón por la que el Gobernador del Estado; Carlos Joaquín González, tuvo que prohibir las quemas a pesar de que pudieran contar con permisos.
Hoy es un día especial, pues las lluvias llegaron puntuales, lo que dará un respiro a la vida silvestre; por su parte, los ganaderos y los campesinos, podrán reanudar sus actividades de producción de alimentos con un clima propicio, sin que el calentamiento global o el fenómeno meteorológico del niño se los impida.





















