El director de Seguridad Pública, Vicente Pech Zapata, reconoció que los teléfonos particulares se han convertido en una herramienta de comunicación para los agentes ante las deficiencias del equipo de radiocomunicación. Su uso se restringe durante operativos para evitar distracciones y proteger información.
José María Morelos, Quintana Roo.— La falta de equipos de radiocomunicación en condiciones adecuadas ha llevado a elementos de la Policía Municipal de José María Morelos a utilizar sus teléfonos celulares personales para mantenerse comunicados durante sus jornadas de trabajo.
El director de Seguridad Pública municipal, Vicente Pech Zapata, reconoció que los agentes recurren a grupos de WhatsApp organizados por turnos para intercambiar información y coordinar actividades, principalmente cuando no todos cuentan con un radio disponible.
La situación evidencia las limitaciones materiales que enfrenta la corporación, donde los dispositivos particulares se han convertido en un apoyo para realizar tareas que normalmente requieren equipos institucionales de comunicación.
De acuerdo con el funcionario, parte de los radios presenta desperfectos derivados del uso cotidiano, mientras que otros dejan de funcionar definitivamente. En determinados casos, explicó, el costo de reparación resulta tan elevado que es preferible adquirir equipos nuevos.
Pech Zapata señaló que cada año reciben entre 20 y 30 radios para renovar parcialmente el equipamiento de la corporación.
Sin embargo, esta reposición no ha eliminado la necesidad de recurrir a los teléfonos personales de los policías.
“El teléfono es una herramienta ya primordial en la actualidad”, reconoció el director.
WhatsApp como herramienta de comunicación policial
El uso de aplicaciones de mensajería permite mantener contacto entre los elementos de los diferentes turnos, aunque también plantea interrogantes sobre la seguridad de la información operativa y la dependencia de dispositivos particulares.
A diferencia de los sistemas institucionales de radiocomunicación, los teléfonos personales dependen de la cobertura celular, la disponibilidad de datos móviles y las condiciones de funcionamiento de cada aparato.
Además, la utilización de aplicaciones comerciales para intercambiar información policial hace necesario contar con reglas claras sobre qué datos pueden compartirse y cómo debe protegerse su confidencialidad.
El director de Seguridad Pública aclaró que no existe una prohibición general para utilizar teléfonos celulares durante el servicio, precisamente porque actualmente representan un medio de comunicación necesario para los agentes.
No obstante, su uso está sujeto a restricciones dependiendo de las actividades que desempeñen.
Restringen celulares durante operativos
Vicente Pech Zapata explicó que, cuando se desarrollan operativos o actividades que requieren proteger información, se solicita a los elementos apagar o guardar sus dispositivos durante una o varias horas.
La medida busca evitar la divulgación de información relacionada con las intervenciones policiales, así como impedir distracciones que puedan comprometer la seguridad del personal.
Una vez concluidas las actividades, los agentes pueden recuperar sus teléfonos o utilizarlos durante sus periodos de alimentación.
El funcionario señaló que también se busca evitar que los policías consulten videos u otros contenidos ajenos a sus responsabilidades mientras se encuentran de servicio.
Una distracción durante una intervención, vigilancia o recorrido puede representar riesgos tanto para el agente como para sus compañeros.
Una necesidad que revela carencias de equipamiento
Aunque el uso de teléfonos celulares puede facilitar la comunicación cotidiana, la situación expone un problema de fondo: la corporación todavía depende parcialmente de herramientas personales para mantener la coordinación de sus elementos.
La renovación anual de entre 20 y 30 radios representa un esfuerzo para sustituir equipos deteriorados, pero no permite establecer si resulta suficiente para cubrir las necesidades de todos los policías.
Para determinarlo sería necesario conocer cuántos elementos integran la corporación, cuántos radios están actualmente operativos y qué proporción del personal debe utilizar su propio teléfono durante el servicio.
También resulta importante saber si existen protocolos específicos para el intercambio de información mediante WhatsApp y qué alternativas de comunicación tienen los agentes cuando se les restringe el uso del celular durante un operativo.
Por ahora, la Policía Municipal de José María Morelos mantiene un esquema en el que los teléfonos personales funcionan como apoyo operativo, mientras la autoridad busca controlar su utilización para evitar riesgos.
La situación deja una pregunta sobre las condiciones de trabajo de los elementos: si los teléfonos celulares son indispensables para mantener la comunicación policial, ¿por qué la corporación todavía no cuenta con suficientes equipos institucionales para cubrir esa necesidad?



