Por Victoria Castro Chávez
Chetumal, Quintana Roo. – A poco más de un año de que concluya el mandato de la gobernadora Mara Lezama Espinosa, la Secretaría de Desarrollo Agropecuario, Rural y Pesca (SEDARPE) parece haber descubierto una realidad histórica de Quintana Roo: la franja turística del norte consume toneladas de alimentos diarios que el campo del sur sigue sin poder proveer.
En un pronunciamiento que denota la falta de planeación estructural que ha arrastrado la dependencia estatal, su titular, Jorge Aguilar Osorio, admitió en una entrevista que la producción agrícola local es insuficiente para abastecer la alta demanda de la industria hotelera y restaurantera de Cancún, la Riviera Maya y Tulum.
Sin embargo, el diagnóstico tardío del funcionario llegó acompañado de una clara paradoja en la estrategia gubernamental. Mientras Aguilar Osorio reconoce que el estado no logra cubrir ni de cerca la demanda de su propio mercado interno —pese a cosechar piña, limón, sandía, papaya, maíz, calabacita, vainilla, pitaya y coco—, anunció que Quintana Roo participará en la Feria Agroalimentaria de Guanajuato para intentar colocar productos locales en otros estados y atraer capitales foráneos. La contradicción resulta evidente: se busca comercializar fuera lo que ni siquiera alcanza para alimentar a la entidad.
La admisión de Aguilar Osorio deja al descubierto el rezago con el que cierra la administración en materia agropecuaria. El titular de la SEDARPE justificó la urgencia de buscar alianzas con la iniciativa privada argumentando que el presupuesto público es «insuficiente» para detonar por sí solo al sector, reconociendo implícitamente que las políticas estatales aplicadas hasta el momento no lograron consolidar la tan prometida soberanía ni la integración económica entre el sur rural y el norte próspero.
Ante el temor de que la llegada de capital privado desencadene despojos en el campo, el secretario apresuró a aclarar que la estrategia no contempla la venta de tierras ni presiones a los ejidatarios, asegurando que la participación será voluntaria y bajo acompañamiento jurídico del estado.
No obstante, para diversos sectores del campo quintanarroense, el viraje de la SEDARPE hacia el capital privado y las ferias foráneas, en la recta final de la administración estatal, evidencia un cierre de gestión reactivo que intenta paliar a marchas forzadas años de desconexión entre el potencial productivo del sur y el consumo del norte.



