Por enésima ocasión el Secretario de Gobierno -el segundo hombre de importancia del Gobierno del Estado de Quintana Roo-, Gabriel Mendicuti Loria, falló a su encomienda y corrobora que el arte de la política no es lo suyo en comparación a su faceta empresarial, donde ha brillado con luz propia.
El yucateco, pero avecindado en la zona norte de Quintana Roo desde hace varios ayeres, no da una como encargado de la política interna del gobierno de Beto Borge, quizá porque su mayor preocupación es hacer cosas ajenas a su responsabilidad.
Se podrían enumerar varios yerros de Mendicuti Loria desde que asumió la responsabilidad, pero no queremos hacer leña del árbol caído, el objetivo de estas letras es para dejar constancia ante la opinión pública que citado político no da el “ancho” para seguir en el cargo.
El último de sus pecados -obviamente de sus “pecados capitales”-, lo cometió a principio del presente mes cuando sin prudencia alguna gritó a los cuatro vientos que en menos de 10 días los ejidatarios de Juan Sarabia recibirían el pago de sus tierras por parte de la SCT.
¡Qué mentira más grande! Porque han pasado más de 15 días y los aproximadamente 500 campesinos no han recibido ni la mitad de un peso de los 60.4 millones que les adeuda la SCT.
Obvio que Mendicuti Loria no es el culpable por la falta de pago, porque esa “carretada de dinero” debe salir de la partida presupuestal de la SCT. A Mendicuti Loría se le cuestiona su trabajo, su falta de ética y su irresponsabilidad para comprometer la palabra del Gobernador Beto Borge en una acción que de antemano él sabía lo difícil que era cumplirla.
Estaba consciente que lejos del compromiso verbal o firmado de los representantes de la SCT quienes argumentaron pagar en menos de 10 días, la responsabilidad social recaería en el gobierno de Beto Borge, ya que los campesinos quintanarroenses –llámese de Juan Sarabia- cuando no reciban su dinero volverán a cerrar carreteras y presionar al mandatario estatal hasta obtener el pago.
Es entendible la actitud asumida por Mendicuti Loria, porque el hombre ya tiene un pie fuera de la Secretaría de Gobierno y le importa un bledo heredar las decenas de “bombitas” cuyas mechas están encendidas y reventarán antes que concluya la presente administración estatal.
Pero mientras son peras o manzanas, Mendicuti Loría corroboró y dejó constancia ante campesinos del sur de Quintana Roo que es un hombre desleal, una persona sin palabra y sin calidad moral.




















