Magistral, así es como resulta la jugada de ajedrez que en julio pasado inició Beto Borge, cuando decidió –junto a la cúpula del priismo nacional y local-, exhibir a sus seis “peones” y ponerlos en la línea de ataque. Aunque sólo con uno de ellos se ha atrevido a hacer el “gambito de rey”, la mundialmente famosa y más antigua jugada de arriesgue que existe en citado juego.
Han transcurrido más de 90 días –fecha en que concluyó el pasado proceso electoral- y todas las apuestas, incluidas las expuestas por los “grandes politólogos” han fracasado, principalmente las ponzoñosas en las cuales vaticinaban que Betoborge perdería poder y control político de Quintana Roo una vez concluida citada jornada electoral.
Los primeros movimientos hechos por Betoborge dejan constancia que juega a atacar, a vencer, pero lo hace con cautela, previniendo cualquier movimiento del adversario.
En este lapso ha superado adversidades, las programadas y las que estaban fuera del escenario inicial, con una intuición innata de quien domina el escenario y de quien conoce a profundidad los menesteres del ajedrez.
Pero aun cuando varios detractores han pretendido desacreditar la jugada de Beto Borge, este sigue aplicándola y se ha centrado para ver que sus “peones” sigan protegidos por sus “alfiles” y “caballos”, con sigilo, consciente que está a una o dos jugadas de dar el jaque mate.
Quizá para varios de los “mirones” no vean con agrado la jugada de Beto Borge, porque se acostumbraron a ver movimientos del gran maestro “Carlos Torre Repetto”, pero para jugadores de la “elite política nacional y estatal” la aplauden y reconocen.
Porque es simple y sencilla, juega a ganar la partida, sin tomar en cuenta que para alcanzar su objetivo necesite sacrificar peones, alfiles, caballos, torres e incluso, la reina.
Y esta cerca de lograrlo, porque se ha dedicado a jugar limpio, sin “comer” peones y cediendo el paso a los “caballos” y “alfiles” de los adversarios.
Seguramente su jaque mate pasará a la historia quintanarroenses, porque lo hará ante una multitud ávida que vive inmersa en la zozobra que provoca grandes partidas como está.




















