En política, las encuestas suelen incomodar porque exhiben lo que muchos actores prefieren no decir en voz alta. Y el más reciente sondeo de la casa encuestadora Rubrum sobre la elección municipal en OPB deja varias lecturas incómodas para todos los partidos.
La primera es evidente: Morena sigue siendo la fuerza dominante en la capital de Quintana Roo. Con 36.4% de intención de voto, el partido guinda mantiene ventaja sobre sus adversarios. No es una sorpresa si se toma en cuenta que gobierna el país y el estado.
Pero tampoco es un triunfo asegurado.
Porque justo detrás aparece Movimiento Ciudadano con 31.5%, una cifra que debería encender focos rojos dentro del oficialismo. La diferencia es de apenas unos puntos y confirma que existe un electorado chetumaleño dispuesto a votar por una alternativa distinta al bloque de la llamada Cuarta Transformación.
Más abajo, PAN y PRI aparecen prácticamente en modo sobrevivencia política, ambos con 10.7%. Un empate que más que competencia refleja la profunda crisis de los partidos tradicionales en la capital del estado, donde su presencia electoral cada vez más diluida.
Pero donde la encuesta se vuelve realmente interesante —y polémica— es dentro de Morena.
La encuesta coloca a Luis Gamero Barranco con 47.1% de preferencia para encabezar la candidatura del partido en OPB, muy por encima de Elda Xix con 20.6%, David Hernández con 18.2% y Saulo Aguilar con 14.1%.
La diferencia no es menor. Es prácticamente una ventaja de más del doble frente a su competidor más cercano.
En términos políticos, eso significa dos cosas.
La primera: Gamero aparece como el perfil mejor posicionado dentro del partido en la capital.
La segunda —y quizá más delicada—: si Morena decide ignorar estos números, podría abrir la puerta a un conflicto interno.
Y la historia reciente demuestra que las fracturas dentro de Morena suelen costar elecciones.
Porque en política local las derrotas rara vez vienen del adversario externo; casi siempre nacen de las disputas internas.
El otro elemento que la encuesta pone sobre la mesa es el crecimiento de Movimiento Ciudadano. Aunque todavía no tiene un candidato definido en la capital, el partido naranja ya aparece competitivo en intención de voto.
Eso significa que si Morena se divide o se equivoca en la candidatura, el escenario podría cambiar radicalmente.
Chetumal ya ha demostrado antes que no vota automáticamente por el partido en el poder. Es una ciudad con voto crítico, con memoria política y con un electorado que castiga cuando percibe imposiciones o errores.
Por eso, más que celebrar números, los partidos deberían leerlos con cuidado.
Porque si algo enseña la política quintanarroense es que las encuestas pueden anticipar tendencias… pero también advertir crisis.
Y en el municipio Othón P. Blanco, el juego político apenas está comenzando.























