Bacalar.-La muerte de su esposa, Rosina Castillo Rodríguez, no deja libre la conciencia del alcalde José Alfredo Contreras Méndez, quien a través de una medalla inclinada al perdón, busca librarse del fantasma que le persigue a todas horas.
Incluso en su discurso, hizo evidente el sentimiento de la desgracia que le aqueja, y vasta recordar sus palabras pidiendo indulgencia públicamente, admitiendo la culpabilidad en el accidente que cobró la vida de su ex pareja sentimental, en su última campaña proselitista, la cual cerraba con alto grado de alcoholismo por sus venas.
Institucionalizar una presea para curar su imprudencia, es parte de los errores que le evidencian una improvisada administración que transita sin pies ni cabeza, y de lo cual ha dado cuentas la Auditoría Superior de la Federación, frente a millonarios faltantes económicos que no ha logrado justificar, tras los incesantes desvíos de recursos públicos, que se cocinan al calor de su compinche, el tesorero Paul Romero Gómez.






















